Luis Covis: 28 de Octubre Día del Ingeniero

La palabra ingeniero proviene del vocablo en latín ”ingenium” o ingenio. Ingeniársela para tomar decisiones.

El Colegio de Ingenieros de Venezuela se instala el 28 de Octubre de 1861, en virtud del Decreto del Presidente de la República Manuel Felipe Tovar, fecha 24 de Octubre de 1860, en el cual a la vez reglamenta a la Academia de Matemática y se crea el Colegio de Ingenieros, en este acto estaban presentes 22 Ingenieros de los 61 que inicialmente  habrían de integrarlo, pues eran muy pocos los hombres consagrados a esta Profesión, que en curso de nuestra historia se han identificado con todas las tareas del desarrollo de Venezuela.

 En el Art. 45 de dicho Decreto se expresa lo siguiente: Todos los Ingenieros de la República constituirán un cuerpo que se denominaría “Colegio de Ingenieros”; que el Gobierno toma bajo su protección, y al servicio de este como órgano de consulta, adscrito al Ministerio de Guerra y Marina, hasta el año 1881 en el cual fue adscrito al Ministerio de Educación, pasando así a integrarse a las organizaciones civiles.

El Colegio tiene una tradición gloriosa que remonta a los años  de la Independencia y cuyo más alto representante es Antonio José de Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho, y el Cuerpo de Ingenieros Militares que con el abrazaron la causa Republicana.

Después vendrá a sumarse otra de las grandes glorias venezolanas en el campo de la ciencia de la Matemática, Juan Manuel Cagigali, fundador de la célebre Academia de la que egresaron los primeros Ingenieros tornados en la República: nombres tan eximios como los de Rafael María Baralt, orgullo de las letras de América, Juan Manuel Urbaneja, Olegario Meneses, Juan José Aguerreverre, integran la primera promoción do jóvenes puestos al amparo del sabio Cagigali.

Seguirán otras promociones sobre cuyos hombros reposara la ingente tarea de construir  físicamente una ilación bajo las peores condiciones de una Venezuela destrozada por la guerra y sumida en la miseria.

El Colegio surgió como un organismo puramente científico dependiente del Estado y al servicio de este como órgano de consulta adscrito al Ministerio de Guerra y Marina, para  el ejercicio de la Ingeniera constituyó  siempre una actividad de carácter militar hasta el año de 1881 en que fue adscrito al Ministerio de Educación, pasando así a integrarse a las organizaciones nacionales, sobre todo en los sucesivos períodos presidenciales de Guzmán Blanco y de los seguidores de su partido, durante la más activa etapa en el ramo de la administración pública en el siglo XX.

De ese tiempo quedan como nombres de gran brillo, los de Tébar, fundador del Ministerio de Obras Públicas, Juan Hurtado Enrique y Luciano Urdaneta, los Arquitectos con mayor renombre del Guzmancismo, muchas de cuyas obras aún perduran; Vicente Marcano, el gran químico venezolano del pasado siglo; los hermanos Nevett y  Roberto García, Alberto Jahn y Adolfo Ernst, de origen alemán, quien rindió en Venezuela toda su obra de científico naturalista.

En 1922, después de un período de relativa calma, el C.I.V  fue reactivado bajo la iniciativa de Germán Jiménez, ingeniero de la era de los ferrocarriles en Venezuela, el ingeniero Vicente Lecuna, quien más  tarde habría de convertirse en el más insigne historiador de la vida y  obra de Bolívar.

 En esa fecha se  discute finalmente y se aprueba el primer proyecto de Ley de Ejercicio de la ingeniería, estatuto en el que establece la Facultad del C.I.V para formular los aranceles de honorarios profesionales y velar por los más altos intereses generales del Gremio, que lo convierte en fiel celador de la ética profesional, a partir de ese momento se inicia una etapa de crecimiento del C.I.V y  su importancia se consolida sin desmayo en resguardo del crédito profesional y de la aplicación rigurosa de las mejores técnicas en las obras publicas y privadas, y a él se debe en gran medida la introducción de las modernas ciencias y de los más avanzados procedimientos que han dado como fruto la grandiosa Venezuela de nuestros días con sus audaces autopistas y viaductos, la gigantescas obras hidráulicas, las empinadas edificaciones y los grandes complejos industriales en proceso y en formación.

Hoy en día el C.I.V sigue siendo un  cuerpo moral de carácter público, con personalidad jurídica y patrimonio propio, la misión del Colegio de Ingenieros de Venezuela es la de servir como guardián de interés público y actuar como asesor del Estado en los asuntos de su competencia.

Hoy el C.I.V debe recuperar los espacios de vanguardia en defensa de sus profesionales, con mayor participación en el progreso de la ciencia y la tecnología, activar y articular mecanismos para procurar el mayor nivel  de empleo de sus agremiados.  Así como hacer respetar los tabuladores de sueldos y salaries.

Los Ingenieros debemos desempolvar los códigos de ética profesional desarrollando actividades que garanticen la mejor calidad de vida de los ciudadanos de la Republica.

¡FELIZ DÍA!

Luis Covis /Ingeniero Mecánico

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