Centenas de venezolanos ingresan o egresan de San Antonio por el puente internacional Simón Bolívar o por las trochas.
El comercio es normal en la zona fronteriza de San Antonio del Táchira, destacando la compra y venta de monedas de todos los países, pero si hay algo que sigue teniendo mucha fuerza es la compra de cabello.
Los ‘jaladores’ son personas que se encargan de buscar clientes en la localidad colombiana. La mayoría de mujeres que abordan son venezolanas.
Algunas, durante el día, acceden a vender parte de su cabello.
Estas personas, de acuerdo con lo indagado, ganan un porcentaje por cada cliente que consiguen durante el día. Por ello, es común verlos, vociferando el servicio, donde descansan grupos de viajeros.
Les llaman los «jaladores», pues antes se hizo popular un grupo que, de manera violenta, cortaba el cabello de las mujeres. Hoy quedaron así con ese sobrenombre.
80 mil pesos en adelante
Para dar una estimación de lo que pueden pagar por el mechón que van a cortar, piden a la interesada que envié una foto, por WhatsApp, de su cabello.
“Mínimo le pagamos 80 mil pesos”, fue la respuesta que recibió la dama tras comunicarse con las personas que llevan a cabo el corte del cabello.
En La Parada este negocio continúa tan vigente como los demás trabajos informales: “trocheros”, “carrucheros”, “lomotaxistas” y “maleteros”.
Para algunos, 80 mil pesos no es nada, pero con eso, una familia pequeña podría comer algunos días o comprar un boleto a alguna ciudad cercana a Cúcuta. La necesidad es variada de acuerdo a cada persona.
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