La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) inicia hoy, 10 de julio, su Cumbre de Washington con varios temas de urgencia.
El objetivo geopolítico está definido: ratificar su respaldo militar a Ucrania frente a Rusia y explicitar que la alianza militar integrada por Europa y Estados Unidos no permitirá que China profundice su influencia global.
La OTAN -una alianza militar de 32 países- considera que Rusia, China, Irán y Corea del Norte instauraron un eje estratégico para imponer una mirada ideológica del mundo que contrasta con los valores democráticos que defiende Estados Unidos y Europa.
En este contexto, la Cumbre de la OTAN fijó una agenda de trabajo que incluye un debate a fondo sobre el actual tablero internacional, la situación de la guerra que libra Ucrania contra Rusia, y el peso geopolítico que ya tiene la zona Indo-Pacífico frente a las pretensiones económicas y comerciales que exhiben China, Corea del Norte e Irán.
Las sesiones de la OTAN en Washington serán lideradas por Joe Biden, que cree en esta coalición multilateral como herramienta básica para derrotar a Vladimir Putin y contener la ofensiva de Xi Jinping y sus camaradas de ruta.
“Ucrania puede y detendrá a Putin. La guerra terminará y Ucrania seguirá siendo un país libre e independiente. Rusia no ganará”, sostuvo Biden durante la ceremonia oficial que rindió tributo a la creación de la OTAN en 1949.
Desde esta posición, la alianza continental aprobará un paquete de ayuda militar por 40.000 millones de dólares, enviará baterías antiaéreas a Kiev y postergará sine die la incorporación de Ucrania como socia plena de la OTAN.
El artículo 5 del estatuto de la OTAN sostiene que la agresión a un estado-miembro puede implicar la reacción armada del resto de los socios de la coalición militar. Entonces, si Ucrania es socia, la OTAN en bloque debería enfrentar a Rusia, y el Kremlin, ante ese dilema de seguridad, pediría la inmediata asistencia de China, Corea del Norte e Irán.

