La línea Madrid-Barcelona podría cerrar dos años por seguridad

Óscar Puente, ministro de Transportes, ha lanzado una bomba en el ámbito ferroviario: la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona podría cerrar durante dos años para llevar a cabo una renovación integral. Esta declaración, hecha el pasado 30 de octubre, surge en un contexto marcado por la preocupación tras dos graves accidentes en el corredor andaluz en menos de un año.

Durante una rueda de prensa, Puente mencionó que la posibilidad de un cierre total de la línea está siendo considerada no solo por razones de seguridad, sino también por la necesidad de modernizar la infraestructura. «Lo estamos valorando», dijo, dejando entrever que el sistema alemán, que implica cerrar la línea para facilitar las obras, podría ser una opción viable.

La línea Madrid-Barcelona, que actualmente transporta a más de 15 millones de pasajeros al año, está en la mira de un ambicioso plan de renovación. El objetivo es reducir el tiempo de viaje a menos de dos horas mediante la modernización de sus traviesas y la actualización del sistema ERTMS a nivel 2. Sin embargo, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha manifestado que cualquier inversión debe minimizar el impacto en el servicio, sugiriendo que un cierre total no es la solución deseable.

El dilema se intensifica en un contexto donde el tráfico ferroviario entre las dos ciudades está en su punto más crítico. Tras el accidente de Adamuz, el puente aéreo ha absorbido parte del tráfico, reflejando la desconfianza creciente de los pasajeros hacia el tren. En este sentido, el sector turístico ya advierte que hay en juego alrededor de 100.000 millones de euros, dado que el 82% de los desplazamientos se realizan por tren.

La pregunta que persiste es si es realmente necesario cerrar el corredor. Hace un año, se propuso realizar las obras durante la noche para minimizar el impacto, pero los recientes accidentes han reconfigurado esta percepción. La renovación de la línea Madrid-Sevilla, que debería haber avanzado, también se ha visto afectada por retrasos y problemas técnicos.

Los defensores del cierre total argumentan que esto permitiría una intervención más segura y rápida, asegurando que al reabrir la línea, el tráfico podría volver a la normalidad sin contratiempos. Desde los sindicatos, se enfatiza que la falta de experiencia de algunos trabajadores en la línea Madrid-Sevilla ha contribuido a la situación actual.

Sin embargo, el panorama para la línea Madrid-Barcelona es sombrío. Desde el año pasado, ha enfrentado un notable declive, generando dudas entre los pasajeros. Las fisuras en los trenes AVLO de Talgo y el accidente de Adamuz han llevado a una disminución de la velocidad en la línea, con casi un tercio de los kilómetros limitados a 30 km/h. La situación se complica aún más con el reciente accidente en Urda, que ha reavivado las preocupaciones sobre el mantenimiento de la alta velocidad en España.

por primeraedicioncol

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