Ubicada estratégicamente en la ribera del río Amazonas, la isla Santa Rosa representa el último punto del territorio peruano antes de encontrarse con las fronteras de Colombia y Brasil.
Aunque es una pequeña isla del departamento de Loreto, su importancia geopolítica ha crecido considerablemente tras su reciente reconocimiento como distrito y las polémicas declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, quien cuestionó la soberanía peruana sobre este territorio.
Con cerca de 3.000 habitantes, Santa Rosa no solo simboliza un enclave fronterizo, sino también una comunidad con fuerte sentimiento nacional, que resiste el abandono estatal y las tensiones internacionales. Durante las celebraciones patrias, los colores rojo y blanco ondean en casas y plazas como respuesta simbólica y emocional ante cualquier intento de desconocer la pertenencia de esta isla al Perú.
Una isla remota con grandes desafíos logísticos
Llegar a Santa Rosa no es tarea fácil. La conexión principal es un ferry que parte desde Iquitos, con un recorrido de 15 a 18 horas. En embarcaciones menores, el trayecto puede extenderse hasta tres días. También existe la opción de hidroavión, pero los altos costos lo vuelven inaccesible para la mayoría de los residentes.
Según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, más de 450 mil personas han sido transportadas por esta vía desde 2017 hasta inicios de 2025.
Este aislamiento se refleja en los servicios básicos. Agua potable, electricidad, salud y educación enfrentan severas limitaciones. A pesar de contar con un centro de salud y una escuela local, los recursos son escasos. Muchos pobladores deben cruzar hacia Leticia (Colombia) o Tabatinga (Brasil) para recibir atención médica o enviar a sus hijos a estudiar. Esta dependencia exterior crea un contraste constante entre su nacionalidad peruana y la necesidad de recurrir a servicios extranjeros.

Comercio y economía entre tres monedas
La economía local se basa en un comercio transfronterizo activo. Muchos productos básicos como arroz, pollo o aceite provienen de Brasil, mientras que otros llegan desde Iquitos. Esta dinámica genera una situación económica compleja, donde conviven tres monedas: soles peruanos, reales brasileños y pesos colombianos.
El alcalde del centro poblado, Iván Yovera, explicó que aunque los productos nacionales llegan en soles, la mayoría de los comerciantes locales prefieren el real, que tiene un valor inferior. Esta conversión desfavorable encarece la vida en Santa Rosa y afecta directamente el bolsillo de las familias.
Identidad peruana en medio de la controversia diplomática
En medio de estos retos, los habitantes de la isla Santa Rosa mantienen firme su identidad peruana. La reciente declaración del presidente Gustavo Petro, quien aseguró que Perú había tomado territorio colombiano, generó molestia entre la población. En respuesta, la Cancillería peruana emitió un comunicado oficial reafirmando que la isla pertenece legítimamente al Perú, amparada por la Constitución y el Tratado de Límites de 1922.
Para reforzar esta soberanía, el 6 de agosto de 2025, el Ejército del Perú arribó a la isla como parte de una acción cívica que incluyó actividades comunitarias y la instalación de banderas nacionales en diversos puntos. Esta presencia estatal fue recibida con entusiasmo por los residentes, quienes la ven como un respaldo a su pertenencia nacional.
El nuevo distrito de Santa Rosa de Loreto
Después de años de espera, en 2021 se aprobó por insistencia en el Congreso la creación del distrito Santa Rosa de Loreto, una demanda histórica de la comunidad. Sin embargo, su reconocimiento oficial reavivó el conflicto diplomático con Colombia.
Pese a las tensiones, la población continúa exigiendo mejores condiciones de vida. Una vecina expresó con claridad el sentir colectivo: “Vivimos en el abandono. No tenemos un hospital adecuado ni un cementerio. Los que mueren aquí deben ser enterrados en Colombia o Brasil”. Estas palabras resumen el día a día de quienes, desde la frontera amazónica, viven orgullosamente como peruanos, pero sienten el peso del olvido estatal.
La isla que representa mucho más que territorio
La isla Santa Rosa del Perú no es solo un punto geográfico en la triple frontera; es símbolo de resistencia, identidad y lucha por el desarrollo.
Su compleja realidad exige atención urgente por parte del Estado peruano, no solo para reafirmar su soberanía, sino para garantizar a sus ciudadanos el acceso pleno a derechos fundamentales.
En un contexto de tensiones diplomáticas, esta isla amazónica se convierte en un recordatorio de que la soberanía también se defiende con inversión, presencia estatal y dignidad para sus habitantes.

