El hallazgo de restos humanos en el cementerio San Miguel de Azapa permitió esclarecer el femicidio de Jennifer Alejandra Urbina Rodríguez, una venezolana de 42 años que permanecía desaparecida desde el pasado 1 de agosto en la región de Arica y Parinacota, al norte de Chile.
La víctima era madre de una niña de siete años, quien quedó sola tras la desaparición de su progenitora.
Las investigaciones, encabezadas por funcionarios de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) y el fiscal regional Mario Carrera Guerrero, determinaron que el crimen habría ocurrido en la vivienda de un taxista chileno de 58 años, quien mantenía una relación sentimental con la víctima.
Durante los peritajes realizados en el inmueble, los investigadores localizaron muestras de sangre que corresponderían a Jennifer Urbina, lo que permitió avanzar en el esclarecimiento del caso.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos y el análisis de las cámaras de seguridad, Jennifer ingresó junto al sospechoso a la vivienda de este a bordo de un colectivo durante la tarde del 1 de agosto, fecha en la que se perdió su rastro.
El presunto autor del femicidio se suicidó el pasado 13 de agosto, al provocarse una herida cortopunzante, antes de que los investigadores pudieran detenerlo.
Aunque la muerte del sospechoso impide que enfrente un proceso judicial, la PDI mantiene las investigaciones para establecer con precisión cómo ocurrió el crimen y localizar los restos que aún faltan por encontrar.
El caso ha generado conmoción en la comunidad venezolana residente en Arica, mientras familiares y autoridades esperan esclarecer completamente las circunstancias que rodearon la muerte de la mujer y garantizar la identificación y recuperación de sus restos.

