La contundente victoria del presidente Javier Milei en la mayoría de las provincias argentinas reconfiguró el mapa político del país y marcó un nuevo equilibrio de poder.

Analistas y consultoras coinciden en que el mandatario logró ratificar su liderazgo libertario y consolidar su estrategia del “violeta puro”, mientras que el peronismo bonaerense sufrió una de sus peores derrotas en décadas.

El resultado de las urnas dejó ganadores y perdedores claros, y anticipa una etapa de realineamientos políticos que comenzará a sentirse en las próximas semanas.

Milei y su círculo íntimo, los grandes vencedores

Entre los principales ganadores se destacan Javier Milei y su hermana, Karina Milei, artífice de la estrategia electoral que apostó por candidatos sin trayectoria política, pero leales al ideario libertario. La jugada resultó exitosa: la Libertad Avanza (LLA) se impuso en la mayoría de las provincias, incluso en territorios históricamente peronistas.

También sobresale Santiago Caputo, asesor presidencial y figura clave en la articulación política con el gobierno de Donald Trump, vínculo que —según fuentes oficiales— ayudó a mantener la estabilidad económica durante el proceso electoral.

Entre los dirigentes aliados, Patricia Bullrich y Diego Santilli emergieron fortalecidos. Bullrich superó el 50 % de los votos pese a la ausencia del PRO en su campaña, mientras que Santilli logró revertir un mal desempeño previo y se perfila como futuro candidato a gobernador.

Otros funcionarios, como Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Sandra Pettovello (Capital Humano), fueron reconocidos por Milei en su discurso por su papel en la consolidación de la gobernabilidad.

El derrumbe del peronismo bonaerense

Del otro lado, el gran derrotado fue el peronismo de la provincia de Buenos Aires, que pasó de una victoria por 14 puntos hace apenas 50 días a una derrota sorpresiva frente al oficialismo libertario. La caída de Axel Kicillof y la pérdida de influencia de Cristina Kirchner revelan una fractura interna en el kirchnerismo y reavivan la disputa por el liderazgo dentro del PJ.

Aunque los dirigentes peronistas intentaron minimizar el revés al destacar que mantuvieron varias bancas en el Congreso, la sensación general en el espacio fue de derrota política y desorientación estratégica.

El ocaso de las terceras fuerzas

Otro de los perdedores fue el bloque de Provincias Unidas, integrado por los gobernadores de Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Chubut, Jujuy y Santa Cruz. De acuerdo con los resultados, el grupo apenas logró un triunfo y quedó relegado a un papel secundario. Figuras como Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro y Nacho Torres perdieron protagonismo ante la creciente polarización entre libertarios y kirchneristas.

Un nuevo mapa político

Para los analistas, la jornada electoral reafirmó la polarización y consolidó a Milei como la figura dominante del escenario argentino. Según Facundo Nejamkis, “el resto del sistema político quedó en duda, mientras el liderazgo de Milei se fortaleció tanto interna como externamente”.

En tanto, Lucas Romero sostuvo que el presidente “ratificó su estrategia de no depender de estructuras provinciales y apostar por su propio sello”, una decisión que ahora parece haberle dado la razón.

Con un Congreso renovado y el kirchnerismo en retroceso, el gobierno de Milei se encamina a una nueva etapa política donde el desafío será mantener la gobernabilidad y cumplir las expectativas de un electorado que apostó, una vez más, por el cambio.

Infobae


por primeraedicioncol

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