Gabriel Boric, el presidente de 35 años que liderará a Chile entre dudas y expectativas

“Queremos avanzar hacia un Estado de bienestar. El título que le pongan no me preocupa. Si es socialdemócrata, en buena hora”, afirmó Boric el martes en su último debate frente a su rival derechista, José Antonio Kast, al final de una campaña centrada en polémicas y acusaciones más que en los programas de los candidatos.

Su rival Kast, así como la militancia de derecha y parte de los democristianos, ha expresado sin cesar su temor a que Boric imponga la visión del Partido Comunista, uno de los partidos que conforman la coalición de izquierda que respalda a Boric. “No queremos que sea como Cuba o Venezuela”, ha repetido Kast.

Boric no teme cambiar de rumbo. En estos casi siete meses de campaña ha modificado su discurso de chico rebelde que lideró las protestas estudiantiles de 2011 exigiendo “educación pública, gratuita y de calidad”, al de un socialdemócrata.

Consideran que la honestidad, transparencia, su apertura al diálogo, son dos de las mayores virtudes de Gabriel.

Lideró la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) y que en 2014, cuando tenía 27 años, asumió un primer mandato de diputado. Hoy viste de chaqueta y camisa, con el pelo más corto, la barba ordenada y lentes.

Boric nació en la austral ciudad de Punta Arenas, 3.000 km al sur de Santiago, en el seno de una familia de clase media de bisabuelos croatas y catalanes. Es el mayor de tres hermanos y emigró a Santiago para estudiar derecho en la Universidad de Chile, pero aún no se ha titulado.

En la campaña del ballotage pidió que “la esperanza le gane al miedo” frente a las críticas recibidas que lo tildan de “extremo” por su alianza con los comunistas.

Lector ávido, dice que le relaja la poesía y la historia.

Soltero y sin hijos, está en pareja hace casi tres años con la politóloga Irina Karamanos.

 

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