En Uruguay lanzan plan migratorio de integración

Desde el pasado 8 de agosto se realizó el lanzamiento de un Plan Nacional de Integración (PNI) para personas migrantes, solicitantes de refugio y refugiadas en Uruguay.

En el evento, celebrado en Torre Ejecutiva con autoridades tanto del Gobierno como de Naciones Unidas y de la embajada de Costa Rica, se anunció que la elaboración del plan se extenderá hasta diciembre de este año.

En medio de un contexto migratorio cambiante para Uruguay y la región, en el que el flujo de movilidad humana se transforma constantemente al compás de los procesos sociales y económicos dispares que dejó la pandemia.

Este plan consiste en una oportunidad para que Uruguay “deje de ser un país de tránsito” y se considere al migrante “como un capital humano que aporta al desarrollo local”, según expresó en el lanzamiento la jefa de la Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Uruguay, Tanja Pacífico.

Se trata un plan complejo que involucra a actores gubernamentales y de la sociedad civil para garantizar la integración social de miles de migrantes que llegan a las fronteras del país en búsqueda de un futuro mejor.

Sin embargo, expertos y activistas de ambos países reconocen que el contexto de cada comunidad de acogida encarna circunstancias atípicas en las que las políticas de integración territorial suelen tener resultados desiguales.

El Plan Nacional de Integración original, en su versión costarricense, ha arrojado claros y oscuros en su ejecución que data de 2013, según analistas.

Su resultado, como consecuencia de un trabajo multidisciplinario en el que participan distintos sectores del Estado (desde aquellos dedicados a la salud, pasando por seguridad e identificación civil), ha motivado distintos trabajos académicos y la intervención de un sinnúmero de oenegés, como la de Jess Márquez, migrante venezolano, periodista y activista por los derechos humanos de las personas migrantes. 

En Costa Rica, el panorama es bastante diferente al uruguayo. Para inicios de 2020, antes de la pandemia por covid-19, el país centroamericano ya recibía semanalmente a miles de migrantes desplazados forzosamente principalmente desde Nicaragua y Venezuela, nacionalidad que representa el segundo fenómeno migratorio más grande del mundo en 2022.

No obstante, la aplicación del plan y el resultado de la acción del Estado ha levantado críticas por parte de las sociedades civiles que atienden a la comunidad migrante que se encuentra en contextos vulnerables.

En Uruguay, la asistencia humanitaria a migrantes y refugiados ha cambiado luego de la apertura de las fronteras tras la pandemia en noviembre de 2021.

Si bien se logró una política estatal de brazos abiertos hacia migrantes y refugiados que ha sido reconocida por Naciones Unidas y distintas organizaciones de derechos humanos, ese impulso inicial de ayuda humanitaria se ha diluido en el último semestre. 

Desde la OIM confirmaron a Montevideo Portal que el pasado 31 de julio cerró la primera y única suboficina de las Naciones Unidas —y de OIM— en Uruguay, que estaba destinada a brindar asistencia urgente a la población migrante en la ciudad del Chuy en colaboración técnica con la Intendencia de Rocha y autoridades del Poder Ejecutivo.

Esta oficina abrió el 3 de marzo de 2021 y funcionó por menos de un año y medio, período en el cual si se mira solo a las dos poblaciones migrantes de mayor crecimiento en nuestro país, se verá que aumentaron exponencialmente.

En el caso de la población venezolana, pasó de 15 mil a 22 mil personas y se registraron unos 3,5 mil ingresos de personas de origen cubano solo por la frontera seca con Brasil, según datos de la Plataforma R4V, encargada de monitorizar la crisis migratoria venezolana, y de cifras de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM) a las que accedió Montevideo Portal.

Por otro lado, a pesar de que el flujo de migrantes hacia el sur se ha desacelerado en los últimos tres meses, de acuerdo con el último reporte trimestral de R4V, Uruguay es el único país de la subregión del Cono Sur (Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay) con una constante tendencia de mayores entradas que salidas de personas refugiadas y migrantes de Venezuela.

Todo apunta a que el crecimiento de las poblaciones migrantes en Uruguay siga al alza.

Montevideo Portal

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