Hoy es un día para recordar la profesión que generan, impulsan y extienden las noticias de interés como elementos para que los pueblos puedan mantenerse informados.
Hablar de periodismo en la actualidad significa un esfuerzo de grande, que requiere de mucha paciencia y tenacidad, pero sobre todo, paciencia.
Tener información al día de hoy significa cazar a los protagonistas; muchas personas no declaran por miedo, por interés, por sentirse amarrado a ciertos intereses.
Mientras todo esto sucede, el rol del periodista sigue siendo aminorado por agentes de las redes sociales que malversan la información como algo ligero de alterar.
El periodista, sobre todo el independiente, busca y se arriesga, otros deciden huir del país pues las condiciones no están dadas, y otros se mantienen escondidos en clandestinidad ante el eminente temor de ser amedrentados.
En Venezuela hay claros ejemplos de periodistas que han tenido que emigrar para seguir con su labor, pero otro grupo, a quienes les tengo gran admiración siguen en el país por encima de todos los aspectos contrarios.
En la Costa Oriental del Lago, la situación es similar, pero además, las limitadas herramientas para ejercer el periodismo siguen afectando el ejercicio de la profesión.
Hay periodistas que pese a tener la información, no pueden difundirla pues no hay energía eléctrica o conexión al servicio de internet, o sencillamente, no tienen forma de trasladarse de un lugar a otro por la escasez del combustible.
Es decir, a los problemas que ya tenía el periodista, como el acceso a la información, el amedrentamiento, entre otros, ahora se les suma la carencia en los servicios.
El paisaje se hace más gris, cuando analizamos que en la Costa Oriental del Lago se apagan las luces de los medios; pocos resisten, mientras que otros lo hacen con muchas dificultades.
Ya no hay medios de circulación impresa, ahora solo hay medios electrónicos, sea con páginas web o mediante redes sociales.
Algunos periodistas hacen un esfuerzo para mantener páginas web o ser empleados por salarios muy bajos dadas las circunstancias.
La situación en la TV es peor, ya no existe prensa en la televisión, algunas televisoras decidieron cerrar por la grave coyuntura económica, y los pocos equipos de prensa que existían, pues desaparecieron.
Mientras que en radio, parte de la resistencia se mantiene, algunos periodistas tienen sus programas informativos pero otros censurados por el poder político.
En Cabimas hay un par de casos de estaciones de radio que tienen sus equipos de prensa, lo cual es muy loable, y en ese nido de periodistas hay brotes de información que cubre un poco la sed de noticia de los habitantes de la zona.
Los tiempos del Pájaro Azul cesaron, solo un puñado se mantiene en la filas de la resistencia.
Otros han decidido trabajar desde las páginas web, mientras que otro grupo minoritaria ejerce su función desde las redes sociales.
Ya pasó el tiempo de ver los noticieros meridianos de TV originarios de la subregión, no los hay en la Costa Oriental del Lago.
Estamos viviendo un desierto informativo, pequeños «oasis» se presentan y hacen un gran esfuerzo por preservar el derecho de la ciudadanía a ser informados.
El gremio espera que exista un resurgir, pero depende en gran medida del esfuerzo personal de cada profesional, claro, de la complicada situación económica del país.
Vendrán tiempos mejores, pero debemos aplaudir de pie a quienes son la resistencia el día hoy.

