Las aguas del Lago de Maracaibo se han convertido «por los años de los años» en fuente de trabajo para las personas que se dedican a la pesca artesanal  y en las costas de Cabimas se puede observar a un importante número de hombres dedicados a esta actividad que reclaman mayor atención oficial.

El pasado 14 de marzo se celebró el día nacional del pescador, sin embargo, en esta localidad los trabajadores de la pesca se sienten desprotegidos y sin ningún tipo de incentivos que le permitan mejorar sus condiciones de vida.

Al realizar un recorrido por el área del Bulevar Costanero, se pudo observar cómo lo pescadores siguen batallando con los efectos contaminantes de los derrames de petróleo, que dañan sus herramientas de trabajo, y resulta difícil de sustituir por los costos de las mismas, según lo indicado por Silvestre Vega, con 30 años dedicado a esta actividad, lo cual le ha permitido modestamente levantar a su familia.

Vega indicó que trabaja de manera independiente, pero que al igual que un importante número de pescadores de Cabimas requieren de ayuda técnica, sociales, económicas y que les permitan a todos agruparse en una asociación para buscar beneficios para todos llevando sus quejas e inquietudes a las instancias gubernamentales correspondientes.

Gregory Finol es otro pescador con 3 años en esta actividad que tiene sus altas y bajas y mucho riesgos, sobre todo cuando son víctimas de los “piratas del lago” que forman parte de la delincuencia en estas aguas que han cobrado muchas vidas, por lo que es necesario mayo patrullaje lacustre.

Otras de las peticiones que realizan los pescadores es poder contar con el suministro de combustible que les permita encender sus motores y poder realizar esta actividad sin ningún tipo de inconvenientes.

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