El estado Portuguesa se encuentra consternado tras el dantesco hallazgo de Britanny Alexandra Zarismar Velásquez Zárate, una estudiante de Informática de 20 años de edad, quien fue localizada sin vida este viernes 10 de julio.
El cuerpo de la joven estaba enterrado en el patio de su propia residencia, ubicada en el barrio Araguaney de Acarigua, luego de permanecer desaparecida desde el pasado miércoles.
Las investigaciones, lideradas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), iniciaron tras una denuncia interpuesta por el propio abuelo materno de la víctima, Alexander Sadel Zárate Pérez (63), quien aseguró a las autoridades que desconocía el paradero de su nieta desde el 8 de julio.
Las contradicciones que delataron el crimen
A pesar de haber acudido a la policía para reportar la desaparición, las constantes inconsistencias y el nerviosismo en el relato del sexagenario encendieron las alarmas de los sabuesos del CICPC, quienes ordenaron una inspección técnica exhaustiva en la vivienda.
Durante el registro del inmueble, la comisión policial detectó una situación irregular en la parte posterior del patio:
- En el sitio se encontraba Josué Ramón Torrelles Silva (51), un albañil contratado que realizaba labores sospechosas sobre una estructura de concreto fresco.
- Al ser interrogado por una fosa recién cavada de 50 centímetros de ancho por metro y medio de largo, el obrero alegó que construía un «desagüe», versión que fue descartada de inmediato por los peritos forenses.
Confesión y móvil: Rechazo a la pareja de su nieta
Ante el peso de las evidencias y el inminente hallazgo del cadáver, Alexander Zárate terminó desmoronándose y confesó el crimen ante los funcionarios.
De acuerdo con el reporte oficial, el hombre admitió haber sostenido una fuerte discusión con su nieta el pasado miércoles. La disputa escaló rápidamente a una agresión física en la que el sexagenario la asesinó mediante estrangulamiento. Tras cometer el homicidio, contrató al albañil para ocultar el cuerpo bajo el pavimento.
El móvil que manejan los investigadores es el rechazo absoluto del abuelo hacia la relación sentimental que la joven mantenía con un compañero de clases.
El cuerpo de la universitaria fue trasladado a la morgue para la autopsia de ley. Por su parte, tanto el abuelo materno (como autor material) como el albañil quedaron detenidos de forma preventiva y fueron puestos a la orden del Ministerio Público para enfrentar cargos por feminicidio y complicidad. El suceso ha causado profunda indignación en la comunidad y en los pasillos de la UPT Portuguesa «Juan de Jesús Montilla», donde la víctima cursaba estudios.

