El retorno del fujimorismo: Los 4 desafíos extremos que marcarán el gobierno de Keiko Fujimori en Perú

Tras tres intentos fallidos, Keiko Fujimori asumirá la presidencia de Perú para el período 2026-2031. Su victoria frente al izquierdista Roberto Sánchez, por un margen menor a un punto (menos de 50.000 votos de diferencia), marca el regreso de la dinastía política de su fallecido padre, Alberto Fujimori.

Sin embargo, la líder de Fuerza Popular recibe un país profundamente polarizado, con una alarmante crisis de seguridad y retos económicos urgentes. Estos son los cuatro frentes críticos que definirán su gestión:

1. El fantasma del «antifujimorismo» y un país fracturado

El primer gran reto de Fujimori será gobernar un país dividido. Su ajustada victoria ha reavivado el sentimiento antifujimorista, un legado que polariza a la sociedad peruana desde los años 90.

A esto se suma la fragilidad institucional: Perú ha tenido ocho presidentes desde 2016, muchos de ellos destituidos por un Congreso que utiliza de forma recurrente la cláusula de «incapacidad moral permanente». Al no contar con mayoría propia en el Parlamento, Keiko estará obligada a tejer alianzas inmediatas si quiere evitar correr la misma suerte que sus predecesores.

2. Ola de extorsiones y la promesa de «mano dura»

La inseguridad ciudadana y el crimen organizado son, por amplio margen, la mayor preocupación de la población. La crisis de violencia criminal en el país se refleja en cifras críticas:

  • Explosión del delito: En 2025 se registraron 26.500 denuncias por extorsión, una cifra nueve veces mayor que la de hace cinco años.
  • Violencia sobre ruedas: Este delito golpea con saña al transporte público de Lima, donde la fiscalía contabiliza más de 150 asesinatos vinculados a mafias de extorsión desde agosto de 2024, afectando a choferes y pasajeros.

Para frenar lo que califica como «terrorismo urbano», Fujimori ha prometido una estrategia basada en la militarización de calles y cárceles, la expulsión de migrantes irregulares y una política de «mano dura».

3. La brecha económica: Datos macro vs. Bolsillo ciudadano

A nivel macroeconómico, la futura presidenta heredará un escenario estable: la economía peruana creció un 3,4% en 2025 y cerró con la inflación más baja de América Latina (1,5%), impulsada por los altos precios internacionales del oro, la plata y el cobre.

Sin embargo, el verdadero reto estará en trasladar esos números al ciudadano de a pie debido a dos factores:

  • Informalidad extrema: Siete de cada diez trabajadores peruanos operan en la informalidad laboral, sumado al auge descontrolado de la minería ilegal.
  • Meta de reducción de pobreza: Con la pobreza estancada en un 27% de la población, los analistas advierten que el país necesita crecer a tasas anuales superiores al 6% para generar un impacto real en el empleo y los ingresos.

4. La amenaza climática de «El Niño»

Por si fuera poco, el inicio de su administración coincidirá con el azote de un fenómeno de El Niño reforzado, cuyas anomalías climáticas se proyecta que se extiendan hasta marzo. Este evento meteorológico amenaza con golpear fuertemente sectores clave como la agricultura, la pesca y la infraestructura vial, lo que podría ralentizar el crecimiento económico previsto para su primer año de mandato.

por primeraedicioncol

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