EE. UU. utilizó sistemas de guerra electromagnética para capturar a Maduro, según The Wall Street Journal

La Fuerza Espacial de Estados Unidos desplegó sistemas de guerra electromagnética durante la operación militar en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro, con el objetivo de interferir las comunicaciones satelitales y proteger a las fuerzas estadounidenses, según un reportaje de The Wall Street Journal (WSJ).

La publicación obtuvo acceso poco habitual a instalaciones del complejo de Guerra Electromagnética de la Fuerza Espacial, ubicado en Colorado, donde conoció parte de la tecnología utilizada por esta rama militar y conversó con integrantes que participaron en operaciones en Venezuela y Medio Oriente.

Entre los equipos examinados figura Meadowlands, un sistema ofensivo terrestre diseñado para interferir las comunicaciones de satélites adversarios mediante la saturación de sus frecuencias de radio.

Según el reportaje, esta tecnología puede interrumpir temporalmente la comunicación entre un satélite y las estaciones terrestres, sin destruir físicamente el aparato. Una vez que cesa la interferencia, el satélite puede recuperar su funcionamiento normal.

La estrategia forma parte de una dimensión menos visible de las operaciones militares: el control del espectro electromagnético, esencial para mantener las comunicaciones propias y dificultar las del adversario.

«Aquello que nunca se ve es increíblemente importante en la guerra», afirmó el teniente general Gregory Gagnon, al explicar la importancia de preservar la conectividad de los satélites, barcos y aeronaves estadounidenses mientras se limitan las capacidades de sus oponentes.

La tecnología utilizada durante la operación en Venezuela

Uno de los testimonios centrales del reportaje es el del sargento técnico Joshua Lomax, integrante de la Fuerza Espacial que participó en el despliegue de estos sistemas.

De acuerdo con The Wall Street Journal, Lomax y su equipo interfirieron comunicaciones satelitales para establecer una «burbuja protectora» alrededor de las fuerzas estadounidenses involucradas en la operación que condujo a la captura de Maduro.

La publicación presenta esta intervención como parte del apoyo electromagnético a la misión, aunque no detalla todas las comunicaciones afectadas ni el alcance específico de las interferencias durante el operativo.

Horas después de esa misión, Lomax recibió instrucciones para trasladarse a Medio Oriente, donde Estados Unidos desarrollaría operaciones militares contra Irán.

El militar describió la rapidez con la que debió movilizarse su equipo: «Fueron 72 horas para empacar el equipo, inspeccionarlo, cargarlo en el avión y partir».

Una vez en el nuevo destino, el personal disponía de aproximadamente 96 horas para instalar los equipos y ponerlos en funcionamiento, según su testimonio.

Lomax calificó las operaciones como «increíblemente intensas» y relató que, durante su despliegue en Medio Oriente, llegó a encontrarse bajo fuego enemigo.

Bounty Hunter: detectar amenazas antes de responder

La Fuerza Espacial estadounidense también utiliza tecnologías defensivas, entre ellas Bounty Hunter, diseñada para vigilar el espectro electromagnético, detectar perturbaciones y localizar señales que puedan representar amenazas para sus satélites.

Según el reportaje, este sistema puede trabajar conjuntamente con los equipos ofensivos bajo una dinámica de «explorador y tirador»: una tecnología identifica y geolocaliza posibles amenazas, mientras otros sistemas pueden actuar contra ellas siguiendo las órdenes de los mandos militares.

Esta combinación permite a las fuerzas estadounidenses detectar interferencias potencialmente hostiles y responder para proteger sus capacidades espaciales.

Sistemas móviles para operar en distintos escenarios

Otro de los recursos destacados por The Wall Street Journal es el Remote Modular Terminal (RMT), un sistema compacto que puede transportarse en un contenedor y movilizarse con rapidez hacia diferentes zonas de operaciones.

Responsables militares citados por el medio señalaron que estos equipos ya se emplean en operaciones de combate y mantienen un despliegue de alcance global. Sus ubicaciones, sin embargo, permanecen bajo reserva por razones operativas.

La capitana Sofia Parlock, quien también participó en operaciones en Medio Oriente, explicó que parte de su trabajo consiste en vigilar las variaciones del espectro electromagnético, documentarlas y transmitir los datos a los mandos para contribuir a la identificación de posibles amenazas.

Tanto Parlock como Lomax pertenecen a Mission Delta 3, una unidad con sede en la Base de la Fuerza Espacial Peterson, en Colorado, especializada en operaciones de guerra electromagnética espacial.

El comandante de la unidad, el coronel Angelo Fernández, afirmó que sus integrantes deben estar preparados para desplegarse en cualquier parte del mundo y confirmó que estos sistemas han sido utilizados en distintas operaciones militares estadounidenses.

La disputa por el control del espacio

El uso de estas tecnologías refleja la creciente importancia estratégica de los satélites en los conflictos modernos. Estos sistemas permiten detectar lanzamientos de misiles, facilitar las comunicaciones militares, proporcionar navegación, contribuir al guiado de armamento y obtener imágenes de alta resolución del campo de batalla.

Por ello, la capacidad de proteger las comunicaciones propias y dificultar las del adversario se ha convertido en una prioridad para el Pentágono.

La guerra electromagnética permite actuar sobre las señales y los enlaces de comunicación sin necesidad de destruir directamente los satélites. Sin embargo, sus efectos dependen de las características de los sistemas utilizados, las condiciones operativas y las medidas de protección del adversario.

Según los responsables militares citados por el medio, la misión de la Fuerza Espacial consiste en preservar las ventajas tecnológicas de Estados Unidos y, al mismo tiempo, limitar la capacidad de sus adversarios para aprovechar sus propios recursos espaciales.

El reportaje de The Wall Street Journal expone así el papel que desempeñan estas capacidades en las operaciones militares contemporáneas, incluida la intervención estadounidense en Venezuela que, según la publicación, contó con apoyo de sistemas destinados a interferir comunicaciones satelitales.

por primeraedicioncol

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