El tiroteo en iglesia Mormona de Michigan ocurrido este domingo en la localidad de Grand Blanc dejó al menos dos personas muertas, varios heridos y un templo parcialmente destruido por un incendio.
Las autoridades informaron que el atacante, un hombre de 40 años originario de Burton, estrelló su vehículo contra el templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y luego abrió fuego contra los asistentes a un servicio religioso.
Minutos más tarde, fue abatido por la policía. Los investigadores creen que el incendio que consumió gran parte del edificio fue provocado por el mismo agresor.
El fuego alcanzó la quinta alarma y generó un colapso parcial de la estructura, dificultando el rescate de las víctimas. Bomberos y personal de emergencia pidieron a la ciudadanía mantenerse alejados del área para permitir el ingreso de ambulancias y equipos de control. Videos en redes sociales mostraron enormes columnas de humo visibles desde varios puntos de la ciudad, ubicada a 13 kilómetros de Flint y 80 kilómetros al norte de Detroit.
La policía habilitó centros de reunificación familiar en el pabellón al norte y en el teatro Trillium en Holly y McCandlish, donde decenas de personas esperaban noticias de sus seres queridos.
El representante republicano John James expresó su solidaridad con las víctimas, mientras que el presidente Donald Trump condenó el ataque en su red Truth Social, calificándolo como “otro ataque dirigido contra los cristianos en Estados Unidos”.
Este trágico suceso ocurre apenas un día después del fallecimiento de Russell M. Nelson, presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, lo que ha profundizado el dolor de la comunidad mormona en todo el país.
La investigación continúa y las autoridades no descartan más hallazgos entre los escombros del templo.

