Un sacerdote fue detenido en el estado Cojedes tras presuntamente mantener como rehenes a una joven y a sus familiares en medio de una disputa pasional, según confirmaron fuentes policiales.
El hecho ocurrió la noche del pasado domingo, 12 de octubre, en la parroquia Manuel Manrique de la ciudad de San Carlos.
El detenido fue identificado como el padre Jesús Ramírez, quien ejerció como párroco de la iglesia San Pablo Apóstol desde el año 2016 hasta 2023. De acuerdo con la información preliminar, el religioso irrumpió en una vivienda portando un arma de fuego y amenazó a los presentes, generando momentos de gran tensión en el vecindario.
Vecinos del sector, al percatarse de la situación, alertaron a los cuerpos de seguridad, quienes acudieron de inmediato al lugar. Tras varios minutos de diálogo y acciones de persuasión, las autoridades lograron que el sacerdote depusiera su actitud sin causar heridos.
Autoridades investigan los hechos
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y del Ministerio Público iniciaron una investigación penal para determinar las causas y responsabilidades en este caso que ha conmocionado a la comunidad católica de la región.
Fuentes judiciales confirmaron que el sacerdote pertenece actualmente a la Arquidiócesis de Barquisimeto, y que se encuentra detenido a la espera de su imputación conforme a las leyes venezolanas.
Reacciones en la comunidad
Habitantes de San Carlos expresaron sorpresa y preocupación por el hecho, dado que el padre Jesús Ramírez era conocido en la zona por su labor pastoral y su cercanía con los feligreses. “Nadie se imaginaba algo así, era un sacerdote muy activo en la comunidad”, comentó un vecino de la parroquia Manuel Manrique.
Por su parte, miembros de la iglesia local evitaron ofrecer declaraciones oficiales hasta que culminen las investigaciones.
Un caso bajo reserva judicial
El Ministerio Público no ha emitido, hasta el momento, un comunicado formal sobre los cargos exactos que se imputarán al sacerdote, aunque trascendió que podría enfrentar acusaciones relacionadas con amenazas, porte ilícito de arma de fuego y privación ilegítima de libertad.
El caso ha despertado un intenso debate en redes sociales sobre la conducta y formación del clero en Venezuela, así como la necesidad de mayor control institucional frente a este tipo de denuncias.

