Hay factores esenciales para vivir en la sociedad armónicamente una de ellas es la comprensión y el respeto del otro, tal cual, es la juventud como población activa y directa necesita de ese reconocimiento.

Y no me refiero al reconocimiento de lo externo, sino a un reconocimiento y respeto interno que se debe mantener como generación auténtica.

La juventud venezolana durante muchos años ha sido parte activa y fundamental de las luchas políticas por la democracia y los derechos de este país y es por ello que en estos tiempos debe de aprovechar la esperanza que la sociedad venezolana tiene en ella.

Durante estos últimos años, donde el escenario político ha sido muy turbulento, diverso y complejo es necesario que la juventud venezolana no siga los patrones de odio, de rencor, de apatía y sobretodo de desacreditos, en estos tiempos la política venezolana ha estado inmersa en un escenario muy difícil, tanto en la oposición venezolana como en el oficialismo, los ciudadanos están cansados de las peleas, de la rivalidad, y de los cuentos de nunca acabar, por eso es necesario que como generación que proclama cambio debemos darle un vuelco a todo lo que está sucediendo.


Debemos ser ejemplo de que siempre debe estar encendido en el corazón de la juventud, la necesidad de recuperar la moral política y hacer de esa identidad una bandera, la necesidad del país de una verdadera reconstrucción, debemos demostrarle a la sociedad que existe una forma diferente de hacer política, una política con ética, con sensibilidad social, llena de equidad y de oportunidades.

Pero es necesario que la juventud deba iluminarse el camino y a resignarse de verse como una juventud reducida por trozos y en toletes que conllevan a la división irreconciliable, no podemos heredar ni seguir los patrones de venganza, ni de calumnia, debido a que no podemos ser una juventud que se disfrace de lo que no es, y menos de lo que ha criticado, debemos ser auténticos, dignos, grandes y llenos de un espíritu de reconciliación, porque nada encontraremos fuera de la de la democracia interna, sino el horror, debemos encontrar en nosotros mismos el compromiso con el futuro, el futuro, en quien tiene las esperanzas la gran nación venezolana.

Jóvenes, no podemos guardar silencio frente al reclamo de la historia que nos pide como generación seria, no caer en diatribas ni mucho menos en desahogos personales.


Somos una generación para la trascendencia. Somos la luz de un nuevo día, todo el futuro está puesto en nosotros, tan suave como brisa de manantial que brinda sus esperanzas para triunfar.

David Marcano/Dirigente político

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