Adquirir los alimentos necesarios para una dieta balanceada cada día es más difícil en un país donde el valor de los precios de los productos de primera necesidad se rigen por el alza incontrolable del precio del dólar.  

En lo que va del mes de agosto, en la Costa Oriental del Lago, sus precios no han tenido control y se mantienen en el tope de la escalera inflacionaria, razón por la cual muchos compradores se quejan de la situación, ya que ambos productos superan el salario mínimo del venezolano.

El queso y los huevos se habían convertido en unas de las opciones más inmediatas de los compradores en sustitución de la proteína animal y como el acompañante de la arepa en la hora del desayuno o cena o simplemente el plato fuerte para el almuerzo.

Estos rubros están superando el precio de la carne, la cual se mantuvo esta semana entre 38 y 40 mi bolívares  la de primera, mientras que la de segunda se ubicó en 36, de acuerdo a la ubicación de los establecimientos, donde los  precios pueden variar.

Por su parte el pollo es otra proteína que se está quedando en la cavas refrigeradoras, ni las plumas se pueden adquirir el kilo se ubica por encima de los 33 mil bolívares entero, mientras que despresado existe una gran diferencia.

En cuanto a la postura de aves, el cartón de 30 unidades superó los 48 mil bolívares y en algunos casos se consigue hasta en 50 mil bolívares.

La pregunta que se hacen los compradores es ¿Cómo un kilo de queso y un cartón de huevo superen en precio al kilo de la carne? Producto de procedencia local, pero que cada vez se aleja más de las posibilidades de estar en la mesa de los venezolanos, quienes a diario buscan nuevas opciones para sustituir aquellos alimentos que no estén al alcance de su bolsillo.

Por su parte, los comerciantes de ramo aseguran, que tanto los compradores como los vendedores hoy se sienten afectados con estos precios, que los está llevando también a ellos a un posible cierre.

Es imposible mantener un negocio cuando todas las semanas el proveedor informa de los nuevos incrementos. Ni hemos recuperado la inversión y la ganancias no alcanzan para nada, ni siquiera para nuevos inventarios.   

Granos y verduras también se disparan

Mientras que los compradores sacan cuentan para ver hasta donde alcanza el presupuesto y buscan las nuevas opciones de compra, estas posibilidades se les hacen cortas, cuando los granos, verduras y hortalizas también están incomprables.

Estos rubros todas las semanas sufren un incremento en su precio. «Ya ni en las llamadas ferias verduras el presupuesto familiar alcanza», señala alarmada Ofelia Lopez, compradora del Centro Cívico de Cabimas.

El tomate superó los 30 mil bolívares el kilo, la cebolla se ubica entre los 15 y 18 mil bolívares al igual que la papa y el pimentón, las ramas verdes  por encima de los 10 mil bolívares, la auyama lo más económico se encuentra en 5 mil bolívares al igual que el kilo de yuca.

Situación parecida está dentro del rubro de los granos, las caraotas van por el camino del salario mínimo, las arvejas y el frijol  experimentaron aumentos, mientras que la lenteja se ha mantenido.

En cuanto a las frutas, cada vez son menos las que se consiguen y la preferencia siguen siendo los cambures que subieron a 5 mil bolívares el kilo. La guayaba se ubica entre los 7 y 10 mil bolívares, la parchita superó los 20 mil bolívares y la lechoza rebasó los 12 mil bolívares.

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