Las primeras primeras viviendas en Ciudad Ojeda estaban muy cerca de la actual plaza Alonso de Ojeda, que en aquel entonces era solo un espacio alrededor del tanque de agua; de este pueblo construido y planificado, comenzaron a surgir las avenidas, negocios, escuelas y los lugares para recrearse.

De todas partes de Venezuela seguía llegando gente como parte de la actividad petrolera; el centro, el tanque, la Copa de Oro, la prefectura, las granjas, entre otros elementos, fueron agregándose a este proceso de construcción de una ciudad decretada en 1937.

Se definió como la ciudad más joven del Zulia, y hasta ese entonces, de Venezuela.

Comenta Francisco Chávez, Cronista de Lagunillas, que Ciudad Ojeda creció alrededor de la plaza Alonso de Ojeda, en un proceso planificado al inicio, que fue desencadenando el surgimiento de barrios y más sectores, explica el cronista de Lagunillas, Francisco Chávez.

Al respecto, el escritor y periodista Manuel Bermúdez, señala que sobre el diseño de Ciudad Ojeda se conoce que el ingeniero civil Cipriano Domínguez, luego graduado de arquitecto, fue quien la diseñó.

Para contar a Ojeda desde sus raíces debería comenzarse por ubicar el proyecto que se elaboró para concebirla. Y debe observarse que quienes intentaron hacerla como Dios manda o los que poco después la administraron, tuvieron la sensatez de arborizarla y de paso embellecerla, sembrando acacias en las márgenes de las avenidas Bolívar y Alonso de Ojeda.

El caserío que fue Ojeda comenzaba entonces poco después del Hotel Europeo, por la Bolívar, y frente a La Comercial, por la Alonso. Las calles eran de tierra petrolizada sin brocales y no tenían aceras ni drenajes”, precisa Bermúdez.

A lo largo de la avenida Bolívar todavía existen algunas edificaciones que datan de mediados del siglo XX, aunque con modificaciones.

A decir verdad, desde el punto de vista residencial, pocas casas se conservan originales a su construcción.

Ciudad Ojeda cumple apenas 88 años, pero es lamentable que se desvanece la memoria de muchos de estos sitios y se pierde la huella deja dejada por sus antecesores.

Rafael Cárdenas explica que llegó a Ciudad Ojeda cuando era niño de la mano de su abuela, no olvida que solo estaba la Copa de Oro, el dispensario, la prefectura, entre otros lugares y no había electricidad.  

Estudió en el grupo escolar, que para ese tiempo era escuela y liceo; cuando todavía existía el tanque, lugar que era centro de la pequeña localidad.

“Llegué con mi abuela Telemina Estrada; siempre fue un lugar tranquilo, aunque fue un cambio de vida, fue para mejor”, cuenta Cárdenas quien vive aún en una casa de las construidas con la primera reubicación tras el incendio de Lagunillas.

De ese tiempo recuerda cuando compraba unas torticas de huevo en la Copa de Oro, que era la tienda que vendía de todo.

De a poco pudo ver como aparecieron los edificios, se expandió la ciudad, llegó la electricidad, el agua por tubería, la red de colectores, entre otros aspectos.

Así de joven es la ciudad, que aún quedan personas con vagos recuerdos de la inocente Ciudad Ojeda, la cual fue creada luego de un decreto.

por primeraedicioncol

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