En un verdadero calvario se ha convertido para los choferes de la línea urbana Nueva Cabimas poder prestar de manera eficiente su servicio de transporte público ante el evidente deterioro que registra la Av. 34 en el barrio Raúl Osorio Lazo en la parroquia Jorge Hernández.
Así lo denunciaron a Primera Edición COL los trabajadores del volante de la referida línea desde la parada en el Barrio Raúl Osorio Lazo, quienes señalan que han tenido que recortar algunos tramos de la ruta por el deterioro de la vialidad, lo cual causa malestar en los usuarios pero también graves daños en sus unidades automotoras.

Joel Rodríguez es chofer de la Nueva Cabimas y manifestó que esta situación data desde hace 10 años, “solo pañitos de agua caliente” y nada más, pero el problema persiste.

Resalta que esta situación ha sido denunciada a los entes competentes y ninguno de los tres niveles de gobierno se ha abocado a dar respuesta oportuna y hoy es un desastre la vialidad.
Manifestó que hay usuarios que comprenden la situación de los choferes al no poder cumplir con toda la rutas, pero hay otros quienes manifiestan su malestar s que no es responsabilidad de ellos sino de los gobiernos de turnos que no le dan atención a las comunidades, destacó Rodríguez.
Por su parte, Carlos Arriechi, otro chofer de la Línea Nueva Cabimas manifestó que este problema es más grave como consecuencia de la gran cantidad de botes de aguas blancas por tuberías rotas y además se suman las aguas negras que deterioran aún más la vialidad.





