Los Cardenales de Lara evitaron la barrida, y ganaron su primer juego en la final ante su público en Barquisimeto.

Yojhan Quevedo se convirtió en el héroe inesperado para Cardenales de Lara y con un sencillo en la séptima entrada marcó la diferencia en el triunfo 6-5 contra Tiburones de La Guaira el sábado, en el quinto juego de la Gran Final.

Quevedo sorprendió a todos en el Estadio Antonio Herrera Gutiérrez desde incluso antes del inicio del desafío, al conocerse que sería el receptor titular para el duelo. En sus manos quedó buena parte de la misión para evitar la barrida y celebración del cardumen en el nido crepuscular. Y no desperdició el voto de confianza al borde del abismo.

El zuliano, a la ofensiva se fue de 4-3 en la jornada, con jonrón incluido, tres carreras empujadas y una anotada. Mientras que, detrás del plato, guio al relevo home club a sólo permitir tres rayitas -dos de ellas sucias- en 6.0 episodios, luego de que el restringido abridor Anderson Espinoza transitara los tres primeros capítulos.

Todo confluyó para detener en siete la racha de derrotas de los larenses en finales, un amargo récord de la divisa que iguala los descalabros sufridos entre las series por el gallardete de 1979-1980 (uno), 1980-1981 (cuatro) y 1981-1982 (dos), de acuerdo con Raúl De La Cruz Veliz.

El toletero derecho capitalizó una base extra que tomó Odúbel Herrera luego de dos outs en el séptimo tramo frente a Tiago Da Silva, transformando un sencillo en un doble de piernas, delante del jardinero central Franklin Barreto.

Quevedo, como siguiente bateador, en cuenta de una bola y un strike, dirigió la bola hacia la banda contraria para romper la paridad 5-5 que hasta ese momento había en la pizarra.

por primeraedicioncol

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