Cabimas arriba a sus 261 años en medio de graves problemas de aguas servidas y calles intransitables

El grave problemas de las aguas servidas, el mal estado de la vialidad,  falta de alumbrado, inseguridad, mal servicio de recolección de basura, zonas sin gasificación, la  escasez de agua, ausencia de transporte público,  obras abandonas y otras sin concluir forman parte del rosario de necesidades de una tierra pujante que ha dado toda su riqueza mineral pero no ha recibido nada a cambio.

Hoy Cabimas arriba a sus 261 años de fundación. Se posiciona como la segunda ciudad más grande y poblada del estado y decimocuarta en el país. Ha sido siempre pilar de la economía venezolana por su producción de petróleo, extrayéndose crudo mediano/pesado en pozos regados por toda la ciudad y parte del lago, sin embargo,  el tiempo y la desidia gubernamental carcomen la calidad de vida de sus habitantes.

Los vecinos siguen  afectados por la crisis en los servicios públicos, clamando por la solución inmediata de los mismos.

Hasta la Virgen del Rosario Cabimas se desespera hay hambre por donde quiera y otros problemas precario, por lo que sus habitantes le piden a ella, “rogad desde tu santuario por la zona petrolera”. Y cada día sigue vigente cada una de las estrofas de la popular gaita protesta del Barrio Obrero,  “ Cabimas la cenicienta a ti te oigo nombrar nadie, nadie en general te sabe tomar en cuenta, una capa por encima de petróleo mal echado ese es el gran asfaltado de las calles de Cabimas”.

Un enorme pozo séptico

Transitar por las calles de la ciudad no es tarea fácil, llegar a cualquier lugar de las nueve parroquias es encontrarse en cada una de ellas botes de aguas negras que circulan como si fueran un gran manantial, pero de aguas putrefactas que afectan la calidad de vida de sus habitantes y le restan importancia a la ciudad como atractivo para la inversión y desarrollo de grandes  proyectos.

Esta situación las viven  día a día los habitantes de la avenida 31 con carretera H, lugar que se convirtió en un pozo séptico horizontal que no solo afecta a los vecinos, sino además, a los alumnos de una escuela pública y a los comerciantes de la zona. Esto no es una novedad y es del conocimiento público.

El Golfito, Las 40, Punta Icotea, Los Laureles, Los Médanos, Ciudad Sucre, Francisco de Miranda, Campo Staff, Las Cúpulas y otros tantos más, forman parte de una realidad que es más que evidente, que espera por un verdadero trabajo de sustitución de colectores que esta ciudad se merece, ya basta de tanta inmundicia y malos olores.  

Sin dejar de mencionar la falta de agua potable por tubería que sigue siendo el principal reclamo de las comunidades de la zona norte, como de otras de las área de la ciudad que siguen padeciendo de sed sometidas a los inclementes altos precios de la pipa de agua y la compra de botellones para poder subsistir

Hoy sus riberas del lago lucen llenas de petróleo, ese petróleo que sus calles polvorientas tanto reclama, creando un grave problema de contaminación ambiental y daño al ecosistema propio del municipio.

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