Al menos tres personas murieron y otras tres están desaparecidas luego del ataque masivo ruso esta madrugada contra Ucrania.
Dos de las víctimas perdieron la vida en el óblast de Jmelnitski, en Ucrania occidental, según ha informado el ministro del Interior ucraniano, Igor Klimenko, en sus redes sociales.
Otras tres personas están desaparecidas en la región suroriental de Zaporizhzhia, añadió Klimenko.
El tercero de los fallecidos ha perdido la vida en la misma Zaporizhzhia, según las autoridades regionales. En esa región, la represa más grande del país fue uno de los objetivos de los ataques de las tropas de Putin, lo que provocó incendios y hace temer por el enorme riesgo que conlleva la posible voladura de una estructura de este tipo para todo el territorio y las poblaciones cercanas.
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Rusia atacó numerosos oblasts de Ucrania con cerca de 90 misiles y más de 60 drones kamikaze Shahed que iban dirigidos contra el sistema energético ucraniano y dejaron sin electricidad a parte de las regiones afectadas.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, lamentó las víctimas mortales del ataque y criticó la falta de sistemas de defensa aérea occidentales en Ucrania.
“Es importante entender el coste de los retrasos y las decisiones aplazadas”, dijo, haciendo referencia a la lentitud en la entrega de ayuda militar por parte de sus aliados.
Zelensky denunció que los objetivos del ataque ruso son claros: “centrales eléctricas, líneas de suministro de energía, una planta hidroeléctrica, edificios residenciales, incluso un trolebús”, dijo, en referencia al vehículo alcanzado en la región de Dnipropetrovsk.

