En Pereira, Colombia, un ataque sicarial cobró la vida de un ciudadano venezolano y dejó a otro gravemente herido.
El reloj marcaba aproximadamente las 7:55 de la noche del 02 de abril, cuando la tranquilidad de la calle 24 bis entre carreras 1 y 2 del barrio San Jorge se vio abruptamente interrumpida por múltiples detonaciones. Según los reportes oficiales, dos individuos a bordo de una motocicleta abrieron fuego indiscriminadamente contra dos hombres de nacionalidad venezolana.
La ferocidad del ataque no dio oportunidad a una de las víctimas, quien falleció en el lugar a causa de las graves heridas sufridas.
La víctima fatal fue identificada como José Gregorio Leal Urbina, de 28 años. El joven recibió impactos de bala en el pómulo derecho y en el antebrazo. Información obtenida por 360 Noticias revela que Leal Urbina registraba una anotación judicial por inasistencia alimentaria y era conocido por sus allegados con el apodo de ‘Ozuna’.
A pesar de la rápida llegada de las autoridades, las heridas fueron letales y su deceso se confirmó en el sitio del ataque.
Junto a Leal Urbina se encontraba Wuilliam José Romero Pérez, de 26 años, quien milagrosamente sobrevivió al ataque, pese a recibir siete impactos de bala en diferentes partes de su cuerpo. Romero Pérez fue trasladado de manera urgente al Hospital Universitario San Jorge, donde un equipo médico lucha por salvar su vida.
El informe médico detalla lesiones de gravedad en el abdomen, la espalda, el muslo izquierdo y la zona genital, lo que mantiene su pronóstico como reservado.
Familiares de ambos jóvenes, visiblemente consternados, manifestaron a las autoridades su desconocimiento sobre los posibles móviles del ataque y la identidad de los agresores. “Nosotros somos personas tranquilas, no sabemos qué pasó”, declaró un allegado, reflejando la sorpresa e impotencia ante este acto de violencia. Esta declaración añade un velo de misterio sobre el suceso, complicando inicialmente la labor de los investigadores.
Testigos presenciales del hecho relataron que los sicarios se desplazaban en una motocicleta de color negro y vestían ropas oscuras. Tras perpetrar el ataque, emprendieron la huida a gran velocidad en el mismo vehículo, sin que los presentes pudieran identificarlos con claridad.

