El economista Asdrúbal Oliveros explicó cómo el impago de la deuda y los compromisos con acreedores condicionan el destino de los ingresos petroleros y reducen el margen de maniobra financiera del país.
La economía venezolana enfrenta una estructura financiera en la que una parte importante de los ingresos provenientes del petróleo ya tiene compromisos asociados. El economista Asdrúbal Oliveros explicó que el prolongado impago de la deuda venezolana ha condicionado el manejo de los recursos y el acceso del país a fuentes tradicionales de financiamiento.
Según el planteamiento de Oliveros, los acreedores buscan mecanismos que permitan garantizar la recuperación de sus recursos, mientras que las restricciones financieras internacionales condicionan la disponibilidad y el destino de las divisas generadas por Venezuela.
¿A dónde van los ingresos petroleros?
Uno de los elementos centrales de la explicación del economista es que una parte significativa del flujo petrolero permanece dentro de la propia industria.
En declaraciones recientes, Oliveros señaló que alrededor de 40 % de los ingresos petroleros se queda en el sector para financiar necesidades operativas, importaciones, recuperación de infraestructura, aumento de la producción y compromisos pendientes con socios y proveedores.
El argumento adquiere especial relevancia después de años de descapitalización de la industria petrolera venezolana. De acuerdo con Oliveros, recuperar la capacidad productiva requiere que una porción de los nuevos ingresos sea reinvertida en la propia actividad petrolera.
Otro 40 % se dirige al mercado cambiario
El segundo gran destino señalado por el economista es el mercado cambiario. Las divisas son canalizadas a través del sistema financiero para atender la demanda de empresas y particulares, incluyendo operaciones relacionadas con importaciones.
Oliveros ha explicado que la oferta de divisas resulta fundamental para contener las presiones sobre el tipo de cambio, en una economía donde el dólar mantiene un papel central en las transacciones y en la formación de precios. En 2023, el economista señalaba que una parte importante de las operaciones económicas ya se realizaba en divisas.
Esta dinámica implica que el aumento de los ingresos petroleros no se traduce automáticamente en una mayor disponibilidad de recursos para el gasto público o la inversión social. Una parte debe cubrir las necesidades de la industria y otra sostener el funcionamiento del mercado cambiario.
Una economía con poco margen fiscal
El resultado es una estructura en la que los ingresos petroleros tienen múltiples destinos antes de convertirse en recursos disponibles para otros sectores de la economía.
A esto se suma la situación de endeudamiento y la ausencia de acceso normal a los mercados internacionales de crédito. Oliveros ha señalado recientemente que el impago de la deuda limita las opciones de financiamiento del Estado y constituye uno de los factores que complican la estabilización de las cuentas públicas.
El escenario plantea, por tanto, un desafío doble: Venezuela necesita utilizar parte de sus ingresos petroleros para recuperar la capacidad de producir más petróleo, mientras otra porción debe alimentar el mercado cambiario y atender compromisos financieros acumulados.
La discusión sobre el destino de las divisas resulta especialmente relevante en momentos en que el país busca incrementar su producción petrolera y, al mismo tiempo, necesita recursos para recuperar infraestructura, mejorar los servicios públicos y reactivar sectores distintos al petróleo.
Para Oliveros, el comportamiento de los ingresos petroleros debe analizarse considerando estos compromisos y no únicamente a partir del monto bruto de divisas que genera la industria.

