España ya está en el Top 4 del planeta. En un partido agónico y de máxima intensidad, la Selección de Luis de la Fuente volvió a tirar de casta y corazón para firmar su clasificación a las semifinales del Mundial de Norteamérica 2026. La Roja dominó, supo sufrir el castigo belga y terminó sellando su pase a la siguiente ronda, donde revivirá un clásico europeo ante Francia.

Respeto mutuo y castigo a la contra

El encuentro arrancó con un plan de juego muy claro por parte de ambos bandos: España quería monopolizar la posesión en campo rival, mientras que Bélgica apostaba por robar y desatar transiciones eléctricas.

Pau Cubarsí avisó primero inventándose un pase magistral que rompió la línea de cinco defensores planteada por Rudi García, dejando a Álex Baena en posición de remate, aunque su disparo fue bloqueado. Acto seguido, Jeremy Doku empezó a castigar la banda derecha con su velocidad vertical.

Cuando mejor jugaba España, los Diablos Rojos golpearon con la contundencia de sus estrellas. En una triangulación perfecta entre Doku, Leandro Trossard y Kevin De Bruyne, Timothy Castagne recibió en banda para sacar un centro medido que Charles De Ketelaere mandó al fondo de la red. Era el primer gol que encajaba la Selección en todo el Mundial. España se tambaleó antes del descanso, pero las intervenciones providenciales de Dani Olmo en tareas defensivas evitaron que la sangría fuera mayor.

La jugada que cambió el partido: La lesión de Courtois

En la reanudación, España adelantó líneas buscando el empate de forma incansable. Mikel Oyarzabal tuvo la más clara, pero se topó con un Thibaut Courtois imperial. Sin embargo, el destino del encuentro dio un giro drástico en el último cuarto de hora: Courtois se rompió físicamente y tuvo que abandonar el terreno de juego entre lágrimas.

La baja del pilar defensivo belga dejó tocados a los dirigidos por Rudi García. Los Diablos Rojos se encerraron por completo ante el cansancio acumulado de un De Bruyne extenuado, mientras Luis de la Fuente movía el banquillo dando entrada al desparpajo de Nico Williams y a la presencia de Mikel Merino.

El «Efecto Merino» vuelve a funcionar

La historia volvió a repetirse en los minutos finales. En la primera pelota que tocó tras ingresar al campo, Mikel Merino aprovechó con una fe inquebrantable un rechace muerto dentro del área tras un remate lejano de Pau Cubarsí. El centrocampista la mandó a guardar desatando la locura en el banquillo español. Entrar y besar el santo.

Con esta victoria llena de carácter, España se asegura disputar los siete partidos del torneo y se medirá el próximo martes en Dallas ante la poderosa Francia de Kylian Mbappé, reeditando una semifinal mundialista que promete paralizar el planeta fútbol.

por primeraedicioncol

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