El devastador doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio ha provocado una crisis humanitaria sin precedentes dentro de la aviación civil comercial del país. Las principales compañías aéreas de la nación confirmaron que la catástrofe dejó un saldo fatal de 53 trabajadores fallecidos, además de decenas de empleados damnificados que perdieron la totalidad de sus viviendas.
La emergencia golpeó con especial dureza al estado La Guaira, zona neurálgica donde opera el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía y lugar de residencia de la mayor parte del personal de los sectores críticos.
El balance mortal por aerolínea: 53 bajas en nómina
El informe oficial consolidado de la aviación comercial detalla el impacto de la pérdida de vidas humanas, que incluye a pilotos, tripulantes de cabina, mecánicos y despachadores de vuelo:
- Laser Airlines: Registra la cifra más alta con 15 fallecimientos.
- Rutaca Airlines: Reporta 11 ausencias definitivas.
- Aeropostal: Suma 8 víctimas mortales en su equipo.
- Conviasa: Confirma el deceso de 7 de sus trabajadores.
- Aerolíneas Estelar: Cuenta 6 bajas en su personal.
- Venezolana de Aviación: Reporta 5 decesos.
- Turpial Airlines: Suma 1 fallecido en sus registros.
El panorama para el sector aeronáutico sigue siendo incierto, debido a que las labores de rescate continúan activas en el litoral central y aún existen personas desaparecidas bajo los escombros de las estructuras colapsadas.
Personal aeronáutico en zonas de desastre
De acuerdo con los datos demográficos del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), la ubicación geográfica de los hogares de los empleados agudizó el impacto de la tragedia:
- Zonas críticas: Cerca del 60% del personal técnico y operativo de las aerolíneas habita en las parroquias más afectadas por los sismos: Catia La Mar, Playa Grande, Macuto, Urimare y Caraballeda.
- Pérdida de infraestructura: Además del luto por las 53 muertes confirmadas, cientos de familias sobrevivientes del sector aeronáutico se encuentran actualmente refugiadas tras perder sus hogares debido al derrumbe de edificios en la costa de La Guaira.


