Hoy, 11 de abril, se conmemora el cumpleaños de James Parkinson, médico ingles que en 1817 describió por primera la enfermedad que lleva su nombre.

El objetivo de este Día Mundial del Parkinson es dar a conocer qué es la enfermedad de Parkinson y cómo cambia la vida de las personas que la padecen y la de sus seres queridos.

En la enfermedad de Parkinson, algunas neuronas del cerebro se degradan o mueren progresivamente. Muchos de los síntomas obedecen a una pérdida de las neuronas que producen dopamina, un tipo de neurotrasmisor del cerebro. Cuando los niveles de dopamina disminuyen, se produce una actividad cerebral anormal, lo genera trastornos del movimiento y otros síntomas de la enfermedad de Parkinson.

No todos los pacientes tienen todos estos síntomas. De hecho, un tercio de los pacientes nunca desarrollan temblor.

 En las últimas décadas también se están investigando y caracterizando los múltiples síntomas no motores que forman parte de esta enfermedad.

 En algunas personas con Parkinson se puede ver afectado el sueño, el estado de ánimo, la capacidad intelectual y el sistema autonómico, dando pie a estreñimiento, sudor, urgencia urinaria y sensación de mareo al levantarse.

No afecta de igual forma a hombres y mujeres

Los investigadores encontraron evidencia de que la enfermedad de Parkinson no afecta de igual forma a hombres y mujeres. Este es el primer estudio realizado en España que analiza las diferencias por sexo con respecto a la enfermedad en una gran cohorte de pacientes.

Incluyeron a 410 hombres y 271 mujeres en el trabajo. Es uno de los mayores estudios realizados hasta la fecha en todo el mundo.

Según se desprende de ese estudio, los síntomas como depresión, fatiga y dolor son más frecuentes y/o severos en mujeres. Mientras que los síntomas como hipomimia (que implica la reducción de la expresión facial), problemas del habla, rigidez e hipersexualidad son más comunes en los hombres.

Además, y sobre todo a corto plazo, los hombres con enfermedad de Parkinson muestran una mayor tendencia a desarrollar una mayor discapacidad relacionada con los síntomas no motores de la enfermedad.

Mientras que las mujeres ven más afectada su capacidad funcional para realizar las actividades de la vida diaria. La percepción de pérdida de calidad de vida también es generalmente mayor en las mujeres.

Otra diferencia que muestra el estudio es que aparentemente las mujeres reciben, en general, dosis más bajas de medicación específica para la enfermedad de Parkinson, aunque ajustando la dosis por el peso, no se observan diferencias entre ambos géneros. Por el contrario, las mujeres consumen antidepresivos, benzodiazepinas y analgésicos con mayor frecuencia.

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