Los cierres de los Abastos Bicentenario en Terrazas del Ávila y en Valencia, es evidencia del fracaso de la política de expropiación que sigue dejando secuelas a todo el país.
Lo único que aún mantiene con vida el proyecto en materia alimentaria creado por el fallecido Hugo Chávez es la sucursal en Charallave y la sede corporativa en Sabana Grande, Caracas. Al menos por ahora.
La administración de Nicolás Maduro dio plazo hasta final de este mes para que ambas instalaciones sean cerradas, y de esta manera finiquita la muerte de la Red de Abastos Bicentenario (Rabsa) luego de una agonía que se ha prolongado por más de tres años, desde que el gobernante mandó a reestructurarla en 2016 para “acabar con la corrupción”.
La medida tomada por Maduro tres años atrás significó el inicio del fin de la cadena pública de supermercados que Chávez lanzó en 2010 tras las expropiaciones de las cadenas Cada y Éxito y suscritas a la Misión Alimentación, un sistema que el exmandatario puso en marcha en abril de 2003 cuando creo la red Mercal, primer eslabón de una cadena a la que meses después se agregaría Pdval, dos figuras hoy prácticamente inexistentes y de amarga recordación por el historial de corrupción que acumularon, uno de los casos de desfalco de fondos públicos más importantes de la era Chávez.
Según la página web de Abastos Bicentenario, la red contó con 34 sucursales en el Distrito Capital y 13 estados del país. En la región capital, las tiendas estuvieron ubicadas en Las Mercedes, Los Ilustres, Macaracuay, Montalbán, San Bernardino, CCCT y Plaza Venezuela. Todas fueron cerradas y algunas se convirtieron en Tiendas CLAP, en manos de privados.
¿Y ahora?
En julio de 2018, cerraron los establecimientos ubicados en el CCCT, Macaracuay y Guarenas para convertirlos en Tiendas CLAP. La medida afectó a aproximadamente entre 150 y 200 trabajadores, que fueron despedidos y liquidados, según Lastra.
Diez meses después, el 9 de mayo pasado, la sucursal en Terrazas del Ávila cerró sus puertas y dejó en la calle a 200 trabajadores, sumándose a los más de 10.000 empleados despedidos desde que Maduro ordenó reestructurar la red.
“Estamos denunciando que nos botaron y que no nos dan una respuesta. Ni siquiera nos liquidaron. Los jefes de alto rango no quieren venir para acá. No dan la cara porque no tienen respuestas”, denunció una trabajadora el 9 de mayo en Terrazas del Ávila.
A inicios de este mes, empleados del Abasto Bicentenario ubicado en Valencia, estado Carabobo, protestaron tras la supuesta venta del supermercado a la empresa Salva Foods, pues al menos 159 trabajadores quedarían en la calle.
Ana Carrasquero, investigadora del Observatorio de Derechos de Propiedad de Cedice Libertad, expresó que desde el principio era evidente que la Red de Abastos Bicentenario fracasaría, como pasó con todos los proyectos emprendidos desde el “fracasado” socialismo del siglo XXI, “que terminó por ser la más grande estafa que hemos vivido como nación”.
Tal Cual


