VATICAN CITY, VATICAN - MARCH 27: Pope Francis waves to the crowd as he drives around St Peter's Square ahead of his first weekly general audience as pope on March 27, 2013 in Vatican City, Vatican. Pope Francis held his weekly general audience in St Peter's Square today (Photo by Christopher Furlong/Getty Images)

Jorge Mario Bergoglio fue el primer papa latinoaméricano, que  será recordado como un líder con sensibilidad pastoral que trató de reconectar a la Iglesia con lo esencial de la fe cristiana.

Francisco trató de seguir a su homónimo, san Francisco de Asís, el fraile italiano del siglo XIII famoso por su pobreza, paz y cuidado de la creación.

La defensa del planeta, la difícil situación de los inmigrantes y la construcción de la paz a través del diálogo fueron los pilares de su papado, e intentó vivir su visión de una Iglesia más humilde, optando por no residir en el Palacio Apostólico del Vaticano, sino en su casa de huéspedes, la Casa Santa Marta.

La noche de su elección, el 13 de marzo de 2013, el papa Francisco marcó el tono de su pontificado. “Recemos por el mundo entero, para que haya un gran espíritu de fraternidad”, dijo desde el balcón de la Basílica de San Pedro.

Se mantuvo fiel a esas palabras, animando a todas las personas, independientemente de su religión o raza, a recordar su humanidad común. Francisco fue un constructor de puentes, tratando de trabajar con todas las religiones y confesiones.

Lucha por los migrantes

Tras leer sobre las muertes de migrantes en el Mediterráneo, Francisco decidió que su primer viaje sería a la isla italiana de Lampedusa, puerta de entrada para muchos que buscan refugio en Europa.

Intentó reservar un billete de avión para sí mismo, pero la compañía aérea informó al Vaticano que alguien que se hacía pasar por el papa intentaba viajar con ellos. Se organizó un viaje oficial, durante el cual celebró una misa en un altar hecho con barcas de migrantes recicladas y condenó la indiferencia mundial hacia los refugiados. Haría de la defensa de los inmigrantes un tema constante, instando a todas las comunidades católicas del mundo a acoger a una familia de recién llegados.

Francisco practicó lo que predicaba y, en 2016, tras visitar la isla griega de Lesbos, trajo de vuelta a 12 refugiados musulmanes en su avión papal. Francisco comparó los centros de detención de inmigrantes en Libia con “campos de concentración” y, en el período previo a las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, describió el plan de Donald Trump de construir un muro fronterizo como “no cristiano”.

Sus intervenciones le pusieron en rumbo de colisión con políticos populistas de derechas, pero siempre insistió en que su motivación era la enseñanza cristiana de acoger “al extraño”.

En el período previo a las elecciones presidenciales de 2024 en EE.UU., el papa volvió a criticar a Trump por su postura antiinmigrante, pero también criticó a Kamala Harris por su apoyo al derecho al aborto, diciendo que los votantes tenían que elegir entre “el menor de dos males”.

Esfuerzos por el cuidado del medio ambiente

Las intervenciones de Francisco sobre el medio ambiente se entrelazaron con su preocupación por los más pobres, a quienes consideraba que sufrían las peores consecuencias de los desastres climáticos mientras los países más ricos se niegan a asumir la parte que les corresponde de la carga.

Discutió el “derecho del medio ambiente” en las Naciones Unidas, publicó dos encíclicas instando a la acción en las negociaciones de la ONU sobre el clima y anunció planes para incluir el “pecado ecológico” en la doctrina católica oficial.

Los llamamientos del papa recibieron a menudo una cálida acogida por parte de políticos y responsables políticos no católicos. Pero también se topó con la oposición de algunos miembros del Partido Republicano de EE.UU.: los exaspirantes presidenciales Jeb Bush y Rick Santorum criticaron públicamente sus llamamientos. Y cuando el papa convocó una cumbre de obispos sobre la Amazonia, los servicios de seguridad brasileños vigilaron los preparativos, considerándola una reprimenda a las políticas del entonces presidente populista de derechas, Jair Bolsonaro. Francisco, sin embargo, nunca pareció demasiado perturbado.

Intentos de construir la paz

Nueve días después de su elección, Francisco dijo a los diplomáticos reunidos en el Vaticano que quería ser un constructor de puentes entre religiones y crear una “auténtica fraternidad” en toda la humanidad.

Se centró en la relación con el mundo musulmán, tratando de reparar los lazos que se habían tensado durante el pontificado de Benedicto XVI. Colaboró estrechamente con el gran imán de Al-Azhar, Ahmed al-Tayeb, una destacada autoridad suní, con quien firmó una declaración histórica sobre la “fraternidad humana” durante un viaje a Emiratos Árabes Unidos, la primera visita de un pontífice a la península arábiga. En 2021, realizó un audaz viaje a Iraq en medio de la pandemia de covid-19, y se reunió con el gran ayatola Al-Sistani, líder espiritual de los musulmanes chiíes del mundo.

Durante un viaje a Indonesia, la nación de mayoría musulmana más grande del mundo, Francisco firmó otra declaración interreligiosa cuando se reunió con el gran imán del país en la mezquita Istiqlal de Yakarta, que está unida a la catedral católica de enfrente por un “túnel de la amistad”. Su viaje a Indonesia fue la primera parada de una maratoniana gira por el sudeste asiático y el Pacífico, en la que destacó la cooperación interconfesional y la creciente importancia de la región para el catolicismo mundial.

La fe de Francisco en el diálogo dio algunos frutos en 2015, cuando actuó como mediador entre Cuba y Estados Unidos, ayudando al restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Pero en medio de un estallido de conflictos mundiales, el papa fue una especie de voz que clamaba en el desierto. Instó repetidamente a un alto el fuego en la guerra entre Israel y Hamas desencadenada por los ataques del 7 de octubre de 2023, y se reunió con familiares de rehenes israelíes tomados por Hamas, así como familiares de palestinos encarcelados por Israel. “Esto no es una guerra. Esto es terrorismo”, dijo. Francisco insistió en que la paz solo llegaría a través de una solución de dos Estados. Mientras el conflicto asolaba Medio Oriente, el papa insistió en que la guerra es siempre una “derrota” y que un uso de la fuerza en defensa propia que no sea proporcionado es “inmoral”.

Sin embargo, sus intentos de crear un espacio para el diálogo también le valieron críticas tras la invasión rusa de Ucrania, ya que en general evitó nombrar al presidente Vladimir Putin, y a Rusia, como el agresor.

El papa se mantuvo en contacto con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, con quien se reunió en el Vaticano en mayo de 2023 y en octubre de 2024, y en más de una ocasión rompió a llorar públicamente al hablar del sufrimiento de la población de Ucrania.

Pero también desató la ira en Kyiv tras afirmar que Ucrania debería tener el “valor de (izar) la bandera blanca” y negociar para poner fin a la guerra con Rusia.

El papa Francisco, rodeado por los restos de las iglesias destruidas, dirige una oración por las víctimas de la guerra en la plaza de la iglesia Hosh al-Bieaa, en Mosul, Iraq, que alguna vez fue la capital de facto de ISIS, el 7 de marzo de 2021.

El papa Francisco, rodeado por los restos de las iglesias destruidas, dirige una oración por las víctimas de la guerra en la plaza de la iglesia Hosh al-Bieaa, en Mosul, Iraq, que alguna vez fue la capital de facto de ISIS, el 7 de marzo de 2021.

Con información de CNN

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