Cuando me vio, se asombró como quien sale de un motel con la otra, en cuanto me moví para ahuyentarlo salió disparado a la velocidad de la luz, no se quien estaba más asustado, jamás había visto tan cerca un bicho de esos así de cerca, me miró fijamente con ojos de fumador de hierbas raras y se fue por donde vino.
Que buen susto me dio ver lo que quedó de la era jurásica, es una sensación parecida a cuando llega un último de mes y la despensa está vacía.
Se conoce en Venezuela como tuqueque, es un pequeño reptil al cual se le atribuyen una gran cantidad de leyendas urbanas falsas y sin fundamento: vos sois “más enamorao que un tuqueque”, dicen que los hechiceros se posesionan de su diminuto cuerpo para entrar en la habitación de alguna muchacha bonita y poseerla o tocarla.
Pero eso era cuando no había luz eléctrica, (bueno casi revive ese mito) en Asia lo llaman gecko y dicen que es de mal augurio encontrarse uno al salir de casa, la superstición de la gente no tiene límites ni fronteras.
Es conocido acá en esta parte del mundo con el nombre científico de Lepidoblepharis montecanoensis, vive en bosques tropicales camuflándose entre los troncos de los árboles y piedras para despistar a sus depredadores mide alrededor de 16 centímetros y pesa entre 50 y 100 gramos, ovíparo, insectívoro, tiene 4 patas en las cuales tiene una especie de almohadilla adhesiva que les permite agarrarse de cualquier superficie, de allí se inspiró el creador del cierre mágico o velcro.
Hay en el mundo más de 1.500 especies clasificadas, lanzan un chirrido que se escucha como algo así: ¡toc, toc, toc!.
Ese sonido es para alejar a sus depredadores y cortejar a las hembras, nocturno por naturaleza y ejerce una labor de control y extermino de plagas.
Llego y se adueñó de la casa, no paga arriendo, se pasea por donde quiere, antes de llegar habían alguna que otra araña, hormiguitas amarillitas (de esas malasangrosas) y alguna chiripita, su presencia acabo con esas alimañas, ya no compro más sobrecitos de veneno donde los chinos, gracias a ese huésped que sufrió una metamorfosis semejante a la de un político cuando asume un cargo público.
Llegó flaquito y en un mes se puso gordo, panzón y cachetón, casi que le mando a hacer unas bermudas, le compro zapatos, franela de marca y un rolex, antes podía subirse en el techo, pero ya no puede, solo trepa paredes, debe pesar como 130 gramos, parece una mini escultura del desaparecido artista plástico Fernando Botero.
Cierto día la señora que nos ayuda con la limpieza lo quiso matar a escobazos, inventé una historia que en el estado Falcón dicen que quien elimina uno se le enferman los niños de la casa, me peló los ojos, se puso pálida y desistió del tuquequicidio.
Luego me enteré que tiene bajo su cuido 5 muchachitos, le salve la vida al intruso, lo adopté como mascota, en el lavadero instale un bombillo incandescente y debajo coloco un pedacito de fruta para que lleguen los mosquitos, eso lo hago 5 días a la semana, dos días lo apago y él sabe que le toca estar dentro de la casa y trabajar, es un emprendedor autosuficiente, no necesito comprarle comida ni llevarlo al veterinario, es todoterreno, un animalito muy noble que invade nuestras moradas a cambio de acabar con bichitos indeseables, cumple un rol importante que pocas personas le reconocen.
La vida moderna nos hace cambiar de costumbres, mis abuelos solían tener un gallo para que los despertara, pero eso no se puede hacer en la actualidad, vivimos encerrados en estructuras de concreto armado que nos impide tener espacios para criar animales y tener jardines, ese invasor me despierta con su chillido todos los días a las seis y media de la mañana, los 365 días del año, a cambio de dejarlo estar en casa y comerse cuanto insecto quepa en su boca, eso se llama beneficio mutuo.
He escuchado un sinnúmero de personas decir que hay que matarlos porque son feos, en lo particular he visto cosas más feas que no les puedo contar por esta vía, solo si me invitan a un buen café les relato detalles, pero les digo a esas almas que no soportan ver a este pequeño y útil reptil.
Todos los seres vivos tenemos una función que cumplir, y el desempeña la suya con efectividad evitando la proliferación de insectos y plagas que transmiten enfermedades, la fealdad no existe, decían los filósofos griegos: “entre gustos y colores no hay nada escrito”, de todas maneras, cuando le toque la hora del baño (en intimidad) obsérvese bien y recuerde lo que decían esos sabios pensadores y fundadores de la democracia.
Periodista Néstor Peralta
CNP: 7371


Excelente comentario y análisis…muy interesante..adactado a la realidad y a la defensa de un ser vivo tan pequeño en su hábitat Natural..