La estrategia de Estados Unidos para la transición política en Venezuela se apoya en una secuencia cuidadosamente planificada de intervenciones que priorizan la estabilización interna y el control económico como ejes para moldear el futuro del país sudamericano. Así lo expuso el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, durante una comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos.
Rubio defendió la política de presión aplicada sobre el régimen venezolano con un principio central: evitar el colapso del país tras la salida de Nicolás Maduro del poder.
“El primer paso es la estabilización del país. No queremos que caiga en el caos”, afirmó el funcionario ante los legisladores.
La “cuarentena” sobre Venezuela como herramienta de control
En ese marco, Rubio explicó que Washington considera la llamada “cuarentena” sobre Venezuela como un instrumento clave para mantener el control del proceso político y económico.
“Parte de esa estabilización, y la razón por la que entendemos que tenemos la mayor influencia posible, es nuestra cuarentena”, sostuvo el jefe de la diplomacia estadounidense, en referencia al cerco económico y operativo impuesto tras la captura de Maduro.
Incautaciones marítimas y control del petróleo venezolano
La aplicación inmediata de esta estrategia ya se refleja en acciones concretas. Rubio confirmó ante el Congreso que Estados Unidos incautó dos nuevos buques petroleros vinculados a Venezuela como parte de este proceso.
“Como han visto hoy, dos barcos más fueron incautados. Estamos en medio de este proceso y, de hecho, a punto de cerrar un acuerdo para tomar todo el petróleo que está estancado en Venezuela”, explicó.
El secretario de Estado detalló una operación sin precedentes:
“Tomaremos entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo. Lo venderemos en el mercado a precios internacionales, no con los descuentos que recibía Venezuela”, aseguró.
Rubio subrayó que los ingresos obtenidos de esas ventas estarán bajo control internacional, con el objetivo declarado de evitar desvíos de fondos.
“Ese dinero se manejará de tal manera que controlaremos su distribución para beneficiar al pueblo venezolano, no a la corrupción ni al régimen”, remarcó.
Segunda fase: recuperación económica e inversión extranjera
Rubio explicó que la estrategia estadounidense contempla tres etapas claramente diferenciadas. La segunda fase, denominada “recuperación”, estará orientada a la reintegración de Venezuela al mercado global.
“La recuperación consiste en garantizar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano de forma justa”, indicó.
En paralelo, adelantó que Washington impulsará un proceso de reconciliación política interna, que incluirá medidas para la oposición venezolana.
“Se comenzará a generar un proceso de reconciliación nacional para que las fuerzas de la oposición puedan ser amnistiadas, liberadas de las cárceles o repatriadas, y comenzar a reconstruir la sociedad civil”, afirmó.
La fase final: transición política en Venezuela
La hoja de ruta presentada por Rubio culmina en una tercera etapa decisiva: la transición política formal.
“La tercera fase, por supuesto, será la transición. Parte de este proceso se solapará con las otras etapas”, explicó el secretario de Estado, dejando claro que Estados Unidos mantendrá un rol activo y sostenido durante todo el proceso.
La caída de Maduro y el nuevo escenario de poder
Estados Unidos ejecutó una operación militar durante la madrugada del sábado 3 de enero que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su posterior traslado a Nueva York, donde este lunes compareció ante un juez federal por cargos de narcoterrorismo, conspiración, narcotráfico y lavado de dinero.
Tras la operación, Delcy Rodríguez, vicepresidenta del régimen chavista, asumió la administración interina del gobierno, con el aval de Washington. Su designación generó inicialmente sorpresa y rechazo en sectores de la oposición, especialmente entre seguidores de María Corina Machado.
No obstante, Estados Unidos aclaró en reiteradas oportunidades que controlará de forma directa la transición, y que trabajará de manera coordinada con Rodríguez para cumplir la agenda establecida y evitar un colapso institucional.
Monitoreo permanente y control del proceso
Las declaraciones de Marco Rubio ante el Congreso dejaron en claro que Washington ejercerá un monitoreo constante sobre las decisiones de Rodríguez y de su entorno político.
Para la administración estadounidense, este control es presentado como la garantía central de un proceso iniciado con la captura de Maduro y orientado, según sus palabras, a reconstruir Venezuela bajo nuevas reglas políticas, económicas y sociales.

