El Departamento de Estado de Estados Unidos ha elevado la tensión diplomática con Colombia al anunciar este viernes que planea retirar el visado al presidente Gustavo Petro. La entidad estadounidense justificó la medida por los «actos insensatos» del mandatario durante su visita a Nueva York para la Asamblea General de la ONU. La acusación central apunta a que Petro supuestamente llamó a soldados estadounidenses a desobedecer órdenes en las calles de la ciudad, un incidente que Washington considera inaceptable y que marca un punto de quiebre en las relaciones bilaterales.
La advertencia de la potencial revocación de visado se produce después de una semana de duras críticas de Petro hacia la política exterior de EE. UU. En su discurso ante la ONU, el presidente colombiano arremetió contra la estrategia antidrogas de Washington, calificándola de «fracasada y violenta», y denunció los ataques a embarcaciones en el Caribe como una «mentira» que enmascara un intento de dominación de Latinoamérica. Además, en un evento paralelo, Petro generó una controversia aún mayor al comparar el discurso del expresidente Donald Trump con el ambiente político que antecedió el ascenso de Adolf Hitler en 1933.
Este pulso diplomático, que transforma la retórica encendida en una acción administrativa directa, subraya el deterioro del diálogo entre ambos países. Mientras el Gobierno colombiano defiende una «eficaz política anti narcotraficante» alternativa a la guerra impulsada por Estados Unidos, la amenaza de retiro del visado demuestra la firmeza de Washington ante lo que percibe como una incitación a la insubordinación dentro de su propio territorio. La decisión del Departamento de Estado, difundida en redes sociales, exige una respuesta inmediata de Bogotá ante la inusual situación.

