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Una zuliana que convierte su pasión en el futuro para su vida

Una zuliana avanzó en su vida profesional y comparte el rol como ingeniera y su pasión por fotografía, es parte de la mutación que viven los migrantes y ella ha logrado perfeccionar lo que un día solo fue un hobby.

Desde hace un año Paula de Oliver inmortaliza memorias en territorio austral con una belleza pasmosa, reflejo de su profesionalidad.

“La fotografía es mágica, es una forma de sentir y ver la vida”, suelta la ingeniera que abrió un estudio fotográfico, dejando de lado su formación académica para dedicarse a un arte que hoy es inspiración y sustento familiar.

De Oliver tiene 52 años y nació en Maracaibo, estado Zulia.

Se graduó como ingeniera industrial en LUZ y trabajó en el área petrolera por varios años.

Hizo un diplomado en perfeccionamiento docente en La Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE), donde ejerció como profesora de inglés por 5 años.

También estudió en la Academia Fotoarte de Caracas, en 2013.

En diciembre de 2015 empacó su vida en 6 maletas y migró a Chile con su esposo e hija de 8 años.

«Recuerdo que el primer plato fue una ‘Chorrillana a lo pobre’, ni idea qué era, pero vaya que nos gustó. Caminamos tanto que nos bautizaron: ‘Los Caminantes de Santiago'».

Su primer trabajo fue como secretaria bilingüe en la gerencia de una importadora de frutas, donde su optimismo dejó huellas:

«Era ‘La secretaria feliz’, dijo para Crónicas de Chile.

El día que me fui me preguntaron: ¿Y ahora quién va a sonreír en la empresa?'».

Luego pasó a trabajar en el área comercial de una trasnacional, donde se mantiene hasta la fecha.

Tras 3 años en Chile decidió perfeccionar su pasión y así en 2021 materializó sus sueños y talento en un estudio fotográfico con sede en Vitacura.

Paula se especializa en retratos de embarazadas, grupos familiares, parejas, mascotas y branding, pero también cubre eventos tipo: cumpleaños, bautizos, primera comunión, bodas y baby shower.

Como migrante empatiza en la lucha de todos sus coterráneos, pero reconoce que la voluntad de crecer y aportar, combinados con la perseverancia, son potentes armas de crecimiento.

Destaca la capacidad de los venezolanos no sólo de adaptarse sino de aceptar, respetar y amar otras tierras y culturas como sinónimo de nuevas oportunidades.

Crónicas de Chile

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