Nilmary Boscán: El rol del funcionario público

En principio,  el servidor público es un funcionario que sirve al Estado (Nacional,  regional o municipal) y a la comunidad,  bajo las normas establecidas en las leyes que regulan la función pública y su conducta debe estar ajustada a principios y valores como eficiencia,  transparencia, ética, imparcialidad,  solidaridad,  igualdad y participación.

El  funcionario público debe tener la disposición de servir a los demás, con sentido de pertenencia, sintiéndose bien con lo que hace,  de esa manera más que una obligación su trabajo será una verdadera vocación, al sentirse en el deber de dar respuesta oportuna a las necesidades concretas de una persona o comunidad.

El servidor público debe practicar el valor de la humildad, para entender que la autoridad que le es conferida tiene como propósito natural, estar al servicio de una comunidad y no para subirse en un pedestal que lo hace inalcanzable.  Un funcionario público debe estar en contacto directo con la comunidad, para comprender de forma empática sus requerimientos y generar soluciones.

Es deber del funcionario público,  atender adecuadamente a las personas, escuchar y  procesar cada  solicitud  mediante una atención de calidad,  respetuosa y oportuna construyendo confianza  para que la sociedad opere adecuadamente. 

Cuando el ciudadano se siente respetado por los funcionarios públicos,  el modelo de gobierno se fortalece.

 Un verdadero servidor público está consciente de la responsabilidad que asume para con los demás,   por lo que cuida su comportamiento como funcionario y como persona,  porque siendo un representante del gobierno en cualquiera de sus tres niveles, es un ejemplo o referente a seguir, por lo cual debe procurar actuar con prudencia y decoro,  siendo transparente, sin favoritismos ni discriminación,  pero en especial siendo correcto y no corrupto.

El servidor público tiene un gran impacto dentro de la sociedad, se realiza como persona, se motiva como profesional asumiendo que su rol fundamental es la entrega desinteresada a los demás,  teniendo como norte la búsqueda del bien colectivo.

 La actuación de un funcionario es un referente dentro de la sociedad,   por lo cual debe ser coherente,  respetuoso y justo,   caso contrario se genera desconfianza y se afectan los derechos de las personas en especial de los más vulnerables.

El ejercicio de la función pública no debe asumirse únicamente como un tema de subsistencia,    sino como una vocación de poder servir a los demás con mística y buena voluntad.  

Todo funcionario,  tiene el deber de realizar su labor con entusiasmo, eficiencia y la buena actitud que esperaríamos de nosotros, si estuviéramos al otro lado del punto de atención al ciudadano.

Ser funcionario público es un privilegio que brinda la oportunidad de edificar una sociedad más justa y equilibrada para todos,  donde exista confianza en las instituciones.

Solo es posible construir un gobierno sólido y confiable si sus funcionarios son íntegros.

Abg. Nilmary Boscán Maldonado.

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