José Gregorio Figueroa: Educación y Realidad

El uso de la educación como una nueva forma de dominio, fue una característica en Latino-américa, el crecimiento de la población fue generando necesidades para el poder político, lo que obligó al diseño de políticas públicas que le iban dando importancia a la educación.

En el caso de Venezuela, la educación, al igual que el resto de los países latinoamericanos, requiere de una evaluación que permita verificar sus avances y sus nuevos desafíos.

La necesaria vinculación de las políticas y modelo educativos actual, pasa por establecer la urgencia de entender los procesos modernistas de la actualidad, donde se distinguen mayor uso de herramientas tecnológicas, una sociedad más dinámica, mayor flujo de información, globalización permanente, que de algún modo incide negativamente en el país por cuanto no vamos al ritmo de esa modernidad.

Por otra parte, vemos como Venezuela muestra debilidades en cuanto a su desarrollo integral, demostrado por bajo índice de productividad, desempleo significativo, inseguridad jurídica, políticas públicas amenazantes a la inversión extranjera, y muy especialmente el crecimiento de la deserción en todos los niveles educativos, que por supuesto, inciden en el crecimiento de una juventud que ante las escasas oportunidades, deambulan por las calles sin ninguna orientación, lo que los lleva a caer en vicios y a cometer actos delictivos, sumado a esta realidad nos encontramos con un estado totalmente paternalista, dependiente de la renta petrolera, con acciones sociales, que aunque tienen un alto impacto mediático, no hacen a los ciudadanos más incluyentes y formados, si no todo lo contrario, más dependientes de un modelo político -tanto en el pasado, como en el presente-, populistas y clientelar, sin el diseño de políticas públicas que encaminen a sus ciudadanos a mejorar sus condiciones de vida.

El proceso de transición hacia el modernismo, conlleva a establecer cambios significativos en el modelo educativo si se quiere responder a las demandas de los ciudadanos, el momento actual caracterizado por vivir un proceso de globalización, de avances rápidos en la tecnologías de información, obligan a desprendernos de lo tradicional, para buscar vías que rompan el olvido y el analfabetismo tecnológico, así de esta manera poder vencer la oscuridad y soledad de nuestros ciudadanos, tal como lo plantea Octavio Paz (El Laberinto de la Soledad 2002), para acercarnos a la modernidad es obligante ver a la educación como una estrategia prevista en nuestros planes de desarrollo, adquirir y darle más importancia a la educación pasa por establecer lineamientos cónsonos con la realidad  que vive el mundo en los actuales momentos.

Las características más notorias en la educación venezolana, evidencia sus debilidades, tales como el atraso en los programas educativos, la poca vinculación de los programas educativos con las vivencias diarias, es decir, poca conectividad con la realidad, baja formación en los docentes, el abandono o poco mantenimiento a la infraestructura de los centros educativos en todos sus niveles, bajos salarios, poca motivación y cursos de formación y actualización con pocos resultados.

Es de señalar, que el crecimiento de la población, por supuesto origina más demanda y acceso a la educación, lo cual lleva a la idea de atender esa demanda, pero se pierde la evaluación y permanencia, lo cual incrementa la deserción escolar.

En un mundo globalizado, en el cual las formas de comunicación tradicional van quedando atrás, lo rutinario se hace permanente, aumentando el riesgo de quedar rezagados con relación a los países desarrollados, los cuales no solo asignan recursos financieros, materiales, físicos y humanos, sin dejar de evaluar al modelo educativo, lo que les ha permitido mantenerse a tono con los cambios.

Dr. José Gregorio Figueroa

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