José G. Figueroa: Ser emprendedor en Venezuela

El emprendimiento en Venezuela, sin duda, ha venido ganando espacios importantes. La crisis económica-financiera mundial, la incertidumbre política-jurídica, la decepción personal, así como los problemas de empleo, empujan a que un determinado grupo de personas vean en el emprendimiento la posibilidad de alcanzar satisfacciones no alcanzadas laboralmente y simplemente la posibilidad de sobrevivir.

El emprendimiento plantea una forma de organización empresarial, que debería romper los esquemas tradicionales de propiedad o negocios, todo esto, si se está acompañado de una actitud que posibilite romper los paradigmas de ver los negocios como una forma de sobrevivir y de esa manera obtener altos beneficios.

Incrementar el sector empresarial generando oportunidades de trabajo, contribuyendo a la organización sana del país, que luche contra la inestabilidad laboral y contribuya a combatir la pobreza, promoviendo la inclusión social, es sin duda, ideas necesarias para el país.

La motivación a los emprendedores de generar oportunidades de transformación, es una realidad a la cual el país y sus instituciones deben atender, contar con gente comprometida con el país y su realidad es un reto que la nación debe enfrentar.

Cifras de reconocidas instituciones como el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) entre otros, señalan a Venezuela como uno de los países de mayor número de emprendedores en el continente.

En nuestro país se presentan características tales como, emprendedores de oportunidad de mercado, que son aquellos emprendedores de proyectos de creación de empresas orientadas a insertarse en el mundo de los negocios, pero con criterios críticos y con mayor conocimiento de la realidad, de un mundo competitivo y globalizado.

Por otra parte, existen emprendedores de necesidad, obligados a sobrevivir, son de poca formación, desconocimiento de la realidad, entre otras limitaciones.

Ante esta situación debemos plantearnos la necesidad de diseñar estrategias que permitan ordenar el emprendimiento en el país, para evitar la dispersión de esfuerzos, así como involucrar más al Estado en el estudio y formación de emprendedores, impidiendo el crecimiento de emprendedores en el sector de la informalidad, que solo combaten su problema económico particular, pero que no aprovecha su habilidad para desarrollar organizaciones que contribuyan con el crecimiento y desarrollo del país.

De igual manera, es bueno identificar algunas limitaciones del emprendedor en Venezuela, tales como, falta de apoyo gubernamental, dificultad de acceso al financiamiento, poca formación, desconocimiento de normativas legales, procedimientos administrativos largos, lentos y engorrosos, muy especialmente a la hora de construir un negocio.
Otra debilidad del emprendedor en Venezuela se asocia a la poca capacidad de exportación, baja innovación, poca durabilidad del negocio, lo cual se vincula con la falta de apoyo y de formación.

Creación de negocios que repiten lo mismo de los ya existentes, reflejando la necesidad de orientación y apoyo de modo de aprovechar el entusiasmo por abrir un negocio y la oportunidad que brinda la crisis del país de manera que podamos contar con pequeños negocios, innovadores que puedan tener mayor durabilidad en su actividad.
En Venezuela se habla de mas de tres mil negocios que se crean anualmente y esto debería capitalizarse ya que el emprendimiento es un favor dinamizador de la economía.

Por último, es bueno mencionar el impacto que sin duda -me atrevo a calificarlo de negativo- que traerá la modificación de la ley del servicio de notarías y registros, que eleva considerablemente los costos para elaborar registros de negocios de manera desconsiderada.
 

Dr. José Gregorio Figueroa Z.
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