Estados Unidos e Inglaterra quedaron «tabla»

Los combinados de Greg Berhalter y Gareth Southgate dieron un partido de alto octanaje, en donde hubo reparto de unidades.

A pesar de las opciones claras de peligro, ninguno de los jugadores supo aprovechar las ocasiones y la falta de contundencia firmó la tregua entre los dos equipos favoritos para clasificar a la ronda de octavos de final en el Grupo B.

Todo se definirá en la última fecha y será un final de película.

La nota alta: el arbitraje era venezolano, con Jesús Valenzuela como principal: 0 tarjetas amarillas.

Inglaterra versus Estados Unidos parecía un duelo donde los europeos tendrían un duelo ni tan difícil pero los americanos se hicieron fuertes.

En la medida que fue avanzando el partido los chicos de Estados Unidos fueron tomando más fuerza, y al final del primer tiempo, Inglaterra se vería superado.

En los inicios del duelo Inglaterra mantuvo el control del encuentro sobre el combinado estadounidense y tuvo la primera acción de peligro en un despliegue ofensivo.

Harry Kane intentó un disparo a escasos metros de distancia del arco rival, pero el defensor Walker Zimmerman logró el desvío.

Pero Estados Unidos impuso mayor orden en su planteamiento táctico.

Estados Unidos mejoró la tenencia del balón, gracias a su distribución en el terreno la intensidad de los ataques ingleses ha disminuido con notoriedad.

Al 25, Weston McKennie encabezó un ataque por la banda derecha. Tras una serie de toques pudo situarse en el corazón del área grande, donde recibió un centro con oportunidad clara de gol, pero su remate pasó por encima del larguero.

Christian Pulisic puso a temblar el poste lateral inglés. Fue la segunda acción de peligro consecutiva en el partido después del fallo protagonizado por McKennie en el área.

Así el trámite del encuentro tuvo un giro radical. Inglaterra replegó sus filas y cedió espacio a los estadunidenses, quienes con velocidad y acierto han puesto en riesgo el cero del arco defendido por Pickford.

Estados Unidos pudo cerrar la primera mitad del partido con amplio dominio.

Para reinicio del partido Estados Unidos no bajó el ritmo.

Estados Unidos mantuvo la intensidad en los primeros segundos de la segunda mitad, pero se topó con un cuadro inglés con mayor orden.

A pesar de ello, Weston McKennie tuvo la posibilidad de rematar al arco en un contragolpe, pero envió el balón por encima del poste de nueva cuenta.

Pero en el último tercio los cambios de Inglaterra surtieron los efectos. Jude Bellingham y Raheem Sterling salieron por Jack Grealish y Jordan Henderson.

Inglaterra aumentó su dominio pero el orden táctico de los chicos de las barras y las estrellas se mantuvo en todo momento.

El partido terminó en empate, con ambas selecciones en un juego muy luchado, limpio y con mucho orden táctico.

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