El Retén de Cabimas: una reubicación que tarda en llegar

Esta medida  es de suma importancia y representa un clamor de las familias que residen en los alrededores del Centro de Arresto Preventivo de la COL, quienes en reiteradas oportunidades han solicitado su traslado hacia un lugar alejado del casco urbano de la ciudad. Además de la sobrepoblación que el recinto alberga.

El Centro de Arresto Preventivo de la Costa Oriental del Lago, mejor conocido como el Retén de Cabimas, reúne todas las condiciones para  su inmediata reubicación y cierre total del área que funciona en la Avenida Andrés Bello, sector La Misión de la parroquia Ambrosio de Cabimas y que son del total conocimiento del  gobierno nacional, del  Ministerio de Régimen Penitenciario, de la gobernación del Zulia y de la Alcaldía de Cabimas.

Los constantes hechos de violencia que se suscitan en este recinto que tiene una sobrepoblación, por lo que presenta problemas de hacinamiento, insalubridad, de servicios públicos, que lo han convertido en una fuente bacterias para la proliferación de enfermedades como la escabiosis, sarna y la peligrosa tuberculosis que en lo que va de año ha acabado con la vida de seis personas. 

A diario los habitantes de la Misión y sectores adyacentes al Retén, como lo son El amparo, Amparito, Las Malvinas, Los Olivos,  viven en constante zozobra, no sabe en qué momento se pueda producir un conato de escape, un enfrentamiento por el control del área;  con el resultado de ráfagas de disparos que pueden herir y causar la muerte a cualquier inocente y cuya acción queda impugne de la ley.

Los vecinos de la parroquia Ambrosio, consideran que este tipo de reclusorio no debería estar ubicado en zonas que cuenta con centros educativos, centros asistenciales, áreas residenciales y  comerciales ni mucho menos cercanas al lago, que le permitieran a los presos en un momento de motín tomar como rehenes a las familias, a los niños de las escuelas, o los trabajadores o escaparse por las aguas del Lago.

El miedo, la  zozobra, el pánico y temor,  son algunos de los estados de ánimos a los cuales  se someten diariamente las familias que residen en las adyacencias del Centro de Arrestos y Detenciones Preventivas de la COL, quienes consideran  que  estar cerca de este lugar, es como tener una bomba de tiempo a punto de explotar, aquí no hay tranquilidad a ninguna hora del día, la angustia se apodera d de las familias,  quienes temen por sus vidas, al ser víctimas de una “bala perdida”, en medio de un fuego cruzado entre los cuerpos de seguridad y los internos.

Las familias de este sector, quienes prefieren mantenerse en el anonimato por temor a cualquier represalias, manifestaron que siguen a la espera de lo anunciado en agosto del 2018 por el entonces  Ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, durante una visita a Cabimas, en la cual señaló la necesidad que hay que el gobierno nacional a través del Ministerio de Asuntos Penitenciario estudie la posibilidad del  cierre del Centro de Arresto Preventivo de la COL.

Este mismo clamor, los vecinos lo extienden hasta  Lisandro Cabello, secretario de gobierno del estado Zulia, quien en una oportunidad fue director del Retén de Cabimas y conoce bien de cerca toda esta situación, al igual al gobernador Omar Prieto y al alcalde de Cabimas, Pedro Duarte,  para  que agilicen los trámites para la pronta  reubicación de los reos a otro lugar alejado del área urbana de la ciudad, con la finalidad de garantizar la tranquilidad y seguridad de las familias de la zona norte de la ciudad.

Denunciar lo que se vive en este centro, representa para los vecinos y hasta para los propios familiares de los reclusos ponerse un “cuchillo en el cuello”, sin embargo de manera anónima con el fin de resguardar su integridad física y la de sus parientes  piden una mayor celeridad en la toma de decisión del traslado inmediato o la reubicación del recinto a un lugar apartado de la ciudad , donde la comunidad  se sienta tranquila y pueda realizar su vida sin ningún tipo de temor de ser víctima de una “bala perdida”, objeto de extorsión, secuestro o rehén cada vez que un recluso se fuga del lugar.

Violación a los Derechos Humanos

El Retén de Cabimas, no es un recinto de lujo ni un hotel “5 estrellas», es todo lo contrario, es  una pocilga  donde van a parar las personas  que han caído en desgracia., de acuerdo a la apreciación de los familiares de los internos, que consciente de los delitos cometidos por ellos, saben que deben pagar ante la ley, pero no de esta manera.

En un principio fue construido para una capacidad de 500 personas por delitos leves,  hoy en la actualidad se desconoce la cifra de internos que permanecen en los Pabellones A,B y C en espera de su proceso penal, el mismo se ha convertido en la peor pesadilla de los habitantes de esta zona perteneciente a la parroquia Ambrosio.

Primeramente como seres humanos merecen un trato justo,  amparado en las leyes y no en la constante violación de sus derechos humanos, así lo destacó María Martínez, una madre quien tiene a un hijo preso  por el delito de robo agravado. Para ella, al igual que otras de las madres de los reclusos,  en este lugar  la vida de su hijo  pende de un hilo,  ante el estado de hacinamiento, acompañado de la  mala alimentación, carencia de agua, sin red de cloacas, con salas sanitarias deplorables, aquí reina el caos.

Carmen Suárez, es la identidad  ficticia de otro familiar,  de una mujer recluida en el anexo femenino,  señaló, que son muchos los abusos en este recinto que no tienen control, hasta para llevar la comida a los internos “hay que pagar” dinero en efectivo o con alimentos (harina, arroz, enlatados) con el fin de garantizar que ellos puedan alimentarse,  de lo contrario se mueren de hambre.

El principal enemigo de los internos del Retén de Cabimas, es la tuberculosis; enfermedad contagiosa, que puede resultar mortal y que tiene registros varios casos en el año, sin embargo las autoridades como  representantes  sanitarias no dan a conocer las  cifras oficiales. En el 2017 se contabilizaron nueve decesos, en el 2018 superó los 10 la cifra de muertos  y en este va van más de seis  En este centro de arresto preventivo que fue construido para albergar a una población inferior a los 500 reclusos, hoy registra  alrededor de 1.740 detenidos en un espacio reducido donde ya ni se puede respirar por los malos olores ante las deficiencias en sus servicios  públicos tan necesarios.

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