Algunas claves para tener un buen sexo

En un estudio reciente, la psicóloga y terapeuta sexual Peggy J Kleinplatz y sus colegas de la Universidad de Ottawa en Canadá se dieron cuenta que hay poca bibliografía para tener un buen sexo por lo que establecieron un estudio al respecto.

A través de una serie de entrevistas, los investigadores comenzaron a construir una imagen de cómo se ve, se siente y suena “el mejor sexo de todos los tiempos”.

Uno de los primeros hallazgos sorprendentes -escriben los autores del estudio-, fue la asombrosa similitud en las descripciones.

Para los amantes el sexo se convirtió en una forma de conocerse a sí mismos y a sus parejas más plenamente. 

Así que estas fueron las conclusiones:

1. Estar completamente presente: Como sabrá cualquiera que haya intentado meditar, no distraerse por completo con el interminable zumbido y parloteo efímero de la vida moderna es más fácil de decir que de hacer (de hecho, según un estudio de investigadores de la Universidad de Virginia, una de cada 10 personas admitió a revisar su teléfono durante el sexo).

2. Ampliar la definición de sexo. Si dejamos de lado la idea de que estamos ‘destinados’ a besar, luego a practicar los juegos previos, a tener sexo y un orgasmo, de repente estamos abiertos a jugar y explorar; a estar más presentes con el cuerpo del otro y realmente ver cómo podemos interactuar de una manera que podría emocionarnos aún más.

3. Comprometerse con los deseos más profundos: que cualquier cosa pueda ser sexo no significa que todo nos excite.

El psicoterapeuta Ian Kerner, autor de Cuéntame sobre la última vez que tuviste sexo: Desnudo y aprendiendo a reparar nuestras vidas amorosas, cree que la clave para el mejor sexo de nuestras vidas es dedicar tiempo a participar en nuestras fantasías eróticas más profundas.

4. Desarrollar la autocompasión. Es cierto que la mayoría de nosotros tenemos fantasías que nos costaría articular por miedo a ser rechazados. Y, sin embargo, es posible que nos aguarden nuevas y maravillosas profundidades de satisfacción sexual, autoconciencia y conexión si lo hacemos. Consiste en ir hacia las partes de nosotros mismos que nos preocupan, con amabilidad, aceptando que, si bien pueden parecer aterradoras, también son ciertas. Invitar a alguien en quien confiamos a esa verdad puede ser una experiencia increíblemente liberadora.

5. Honestidad: Lo primero es decirle a la persona que queremos hablar con ella sobre algo, luego explicarle que es algo por lo que nos sentimos avergonzados o nerviosos y por qué.

Quizás otros hayan reaccionado mal en el pasado y nos preocupa que esta persona también nos rechace. Luego, podemos lanzarnos a lo que tenemos que decir después de haberles hecho saber qué emociones están asociadas a la conversación para cada uno de nosotros.

6. Jugar juegos mentales: Ayudarnos a crear una idea más clara sobre lo que nos involucra a un nivel erótico, descubrir nuestros deseos también nos ayuda a emplear nuestro intelecto e imaginación.

Esto podría significar fantasear con nosotros mismos como personajes principales en un escenario, o simplemente soñar despiertos en el trabajo sobre el tipo de sexo que planeamos tener esa noche. Se llama excitación psicógena.

7. Comunicarse desde el principio: Si puedes desarrollar una comunicación abierta en torno al sexo desde el comienzo de una relación, es increíblemente útil”. Esto significa ofrecer y estar abierto a la retroalimentación, y ser compasivo con un compañero si se avergüenza o se pone a la defensiva.

8. Programar los juegos sexuales: planificar las cosas no siempre resulta positiva en el sexo, pero cuando se programa un encuentro genera cierta emoción hasta el momento de la ejecución. Juegos, disfraces, fantasías; imponen mayor expectativa.

Recuerda que no todo aplica en todos, pero si servirán estos concejos para ser ejecutados y medir los resultados: no olvides que el sexo no tiene limitaciones de edad, y por encima de todo, deja de ver el sexo como una cotidianidad, el acto del sexo es un gusto, es un placer.

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