«A través de mi ventana». Escritora que estrena película este #4feb en Netflix es de Lagunillas

Hace poco más de una década, la venezolana Ariana Godoy no tenía internet en casa, ni un ordenador en el que escribir sus textos.

Convertida hoy en una de las autoras hispanas de literatura juvenil más leída, todavía sigue sin creerse cómo ha podido llegar tan lejos, unos días antes de ver en Netflix la adaptación de una de sus historias.

Desde su apartamento en Durham (Carolina del Norte, Estados Unidos) donde vive, la autora republica en sus redes sociales un vídeo de la pantalla gigante de un centro comercial de Barcelona, en la que aparecen los jóvenes Ares y Raquel comiéndose a besos.

Es el tráiler de “A través de mi ventana”, la película basada en su novela que la plataforma estrena el próximo viernes a nivel mundial.

Ariana Godoy, quien es del poblado de Campo Lara, municipio Lagunillas, estima que ha cumplido un gran sueño.

“A veces no me lo creo. Cuando uno crece en un país como Venezuela, con la situación en la que está, uno no es de tener muchos sueños, de creer que uno va a tener grandeza o llegar a algún lado en la vida”, cuenta a EFE en una entrevista a través de internet la autora nacida en el Zulia en 1990.

Un cuento de hadas

Este libro es parte de una trilogía que está editada en España por Random House, aunque nació en la plataforma literaria Wattpad, donde la autora comenzó a escribir hace poco más de una década, y en la que cuenta con más de un millón y medio de lectores. Fue sin embargo Planeta la editorial que primero se fijó en ella y publicó en 2016 “Mi amor de Wattpad”.

“Me envió un mensaje directo en Wattpad una editora de Planeta y yo no la creí, hasta que me pasó su correo y vi que era su nombre arroba Planeta. Ahí empezamos a hablar y salió el primer libro”, explica la venezolana, quien reconoce que su propia historia ha sido un poco de cuento de hadas difícil de creer, “un poco de Cenicienta, empezando desde abajo”.

Como hace Ares con Raquel -aunque por motivos muy diferentes- ella también llegó “a robarle internet a un amigo”. “Yo ni siquiera tenía internet en mi casa para subir las historias (…), tenía que escribirle a un amigo y decirle, oye, ¿puedo ir a tu casa a subir un capítulo en Wattpad? Soy de un pueblo súper chiquito en Venezuela y no teníamos internet en mi casa porque no lo podíamos pagar”, relata.

“Nunca nos faltó nada, aunque ni éramos clase media, éramos bajitos”, reconoce la autora. “Yo no tenía ni laptop. Compré mi primera laptop para escribir tres años después de que había empezado. Los primeros textos los escribía en la Blackberry, o en la computadora de alguien más o en cuadernos que luego pasaba a una computadora cuando tenía oportunidad”.

Sus primeros textos publicados en 2011 nacieron impulsados por las sagas de vampiros que triunfaban hace una década, con «Crepúsculo» a la cabeza. Y a los lectores les gustaron. «Al principio tenía unos pocos comentarios y me emocionaba mucho respondiéndoles a todos. Pero llegó un punto en el que ya eran demasiados y no podía responder, ahí es cuando me di cuenta de que se estaba saliendo de control», recuerda.

Su principal y único impulso en aquella época era el de sus lectores, ya que pocos en su entorno sabían de su pasión por la escritura. “No tenía nadie en mi vida real que me dijera ‘vas a llegar a algún lado’. Mi familia no sabía que escribía hasta que me publicó Planeta en el 2016”, cuenta.

Godoy estudió en la Universidad de Zulia la carrera de Educación, mención idiomas modernos inglés y francés y, gracias a un programa de intercambio de profesores, emigró a Estados Unidos, donde hoy trabaja como profesora en una escuela.

Sigo enseñando. Ahora mi vida es un poco caótica porque tengo dos trabajos a tiempo completo. Pero la educación me gusta mucho, es algo que me llena muchísimo. Siento que en un futuro cercano eventualmente voy a tener que dejarlo porque no puedo hacer las dos cosas, pero cuando estoy mucho tiempo sin enseñar siento que me falta algo”, explica.

Godoy es consciente también de que, pese a su éxito, los estigmas en torno a la temática de su escritura van a ser difíciles de quitar. «Solamente por ser mujer en la literatura tenemos una cruz que cargar. Por escribir juvenil, otra cruz. Pero ya con el tiempo se ha abierto un espacio en la literatura porque estamos viendo que los jóvenes leen. Mucha gente me dice que empezaron a leer por mis libros y cualquier autor que vea eso en un adolescente que nunca ha tomado un libro, ya se siente realizado completamente», señala.

información de EFE

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