97 años del Reventón El Barroso II: el chorro de petróleo que dio a conocer a Cabimas

Eran las 4 y 30 minutos de la madrugada de aquel jueves 14 de diciembre de 1922, el apacible pueblo de Cabimas estaba en calma, cuando de las entrañas de su tierra comenzó a brotar las piedras del suelo, todo suponía que algo peor pasaría y que se cumpliría lo tan anunciado por la loca María Acosta, un líquido negro se dejaba ver y un chorro imponente se mantuvo sin control.

Sin embargo, sería la riqueza del llamado “Oro Negro”, lo que salía a toda presión, era el Petróleo más oscuro y espeso, que se fue convirtiendo en un inmenso chorro que alcanzó inmensa altura como la de un rascacielos neoyorkino y se mantuvo por espacio de 10 días sin cesar. El estruendo generaba pánico y temor entre los trabajadores.

¡Mister Brake! ¡Mister Brake!, gritaban aterrorizados los hombres que trabajaban en el pozo petrolero de la VOC, llamando al jefe de perforación. Algunas personas en ese momento histórico decían que El Barroso II llegó a alcanzar los 100 metros de  altura.

El Barroso II también llamado pozo R 4, abrió paso a la industrialización y fue allí cuando arrancó el ciclo de producción del rubro que mas se exporta en Venezuela. La lluvia negra que cayó en 1922 develó un potencial petrolífero, confirmando un subsuelo rico, que afloró 100 mil barriles por día de los nueve que estuvo.

Impacto

La trascendencia de este hecho produjo un gran impacto de atracción y avaricia a nivel mundial por parte de muchas petroleras, tanto que más de 70 empresas internacionales, solicitaron concesiones, pero solo quedaron únicamente tres, entre las cuales estaban la VOC, La Lago, y la Gulf Oil Company, llamada después Mene Grande Oil Company.

El Reventón de EL Barroso, ubicado en el sector Gasplant, parroquia La Rosa, municipio Cabimas del estado Zulia, en la avenida intercomunal entre carreteras K y L, dio inicio al potencial petrolero de Venezuela, dando paso a la explotación comercial del campo «La Rosa», el mismo tiene una profundidad de 500 metros, iniciando exitosamente la producción con 264 barriles diarios de petróleo.

El petróleo pasó a ser el tesoro más valioso de Venezuela, ya que gracias a él fueron instalándose y levantando estructuras vistosas y distintas a las existentes en esa zona, se hicieron carreteras, avenidas y calles, con nomenclaturas de letras, constituyéndose las actuales H, la J, Y la K, en algunas avenidas de Cabimas.

La actividad petrolera cambió al país, promoviendo el crecimiento económico aunque en gran medida ha sido desperdiciado el gran potencial de riqueza. Los derrames y las consecuencias ocasionadas en el lago también constituyeron una de las primeras manifestaciones concretas de lo que significó la instalación en el Zulia de la explotación petrolera a escala comercial.

Milagro de San Benito

Todo esto fue difícil de digerir para los habitantes del caserío La Rosa, tanto, que cansados del chorro, se acercaron bajo su propio riesgo con un San Benito, al cual le pedían que la mezcla negra cesara. Inesperadamente y al ritmo del tambor con San Benito, el chorro fue bajando de las alturas hasta reducirse y desaparecer. Los extranjeros no lo vieron como un milagro, solo manifestaron que el pozo se auto-selló con sus propias paredes.

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