José Lunar Lira: Acción Democrática … 80 AÑOS

En la mañana de un día domingo del año 2009, me encontré con el señor Alberto Sayago, hombre de convicción ideológica – política y dirigente del Partido Acción Democrática, bonachón, expresivo; quien saludaba a sus compañeros con el calificativo “Juventud” y me dijo: ¡Caramba!, a usted que le gusta leer le voy a prestar un libro que habla de la vida de Rómulo Betancourt. El libro se titula “La Parábola Vital de Rómulo Betancourt” y su contenido es la transcripción de la conferencia inaugural de la Cátedra Rómulo Betancourt, dictada por el Dr Rafael Caldera el 19 de mayo del año 1988 en la Universidad “Rafael Urdaneta” Maracaibo – Zulia.

Comienza el Dr.  Rafael Caldera, considerando un acierto la creación de esta Cátedra que lleva el nombre del venezolano de mayor importancia política en los últimos 50 años, e inicia su discurso manifestando que Betancourt murió triste, porque así, lo sintió, no fueron solo algunas expresiones, que no pudo callarse sobre “las verrugas que afean el rostro de la democracia” sobre la necesidad de mantener los principios morales de la administración pública, sobre el temor que en los últimos años en Venezuela se pudieran relajar los resortes morales y llevarnos hacía la corrupción. Sentía que las bases se estaban carcomiendo, sentía que la labor realizada se podría dañar y perder, sentía que las propias instituciones que habíamos construido a formar como indispensable sostén de la democracia, “Los Partidos”,

Perdieran la noción de ser instrumentos del servicio al País para convertirse en comanditas del lucro y beneficio personal. Le horrorizaba que la voluntad y el espíritu del pueblo que son el fundamento de las instituciones cayeran en el escepticismo y pudieran un día cualquiera volver de nuevo al precipicio, adónde muchas desilusiones y muchas traiciones lo llevaron en la dramática historia de la República de Venezuela.

Destaca, que quienes tuvieron acceso a Betancourt en sus últimos años deben haber sentido en sus palabras y en sus gestos una especie de mensaje: ¡Esto que tanto nos costó, hay que fortalecerlo, hay que salvarlo, no se puede jugar a la intriga, a la maniobra hasta límites peligrosos! ¡Esto no se puede dejar que sucumba ante las tentaciones que la riqueza fácil ha derrochado sobre Venezuela!.

A partir del año 1999, se empezó a sentir cambios radicales en la estructura de la democracia venezolana; lo que significa que Rómulo Betancourt visualizo la acción política del País, que comenzó a tomar un rumbo a la catástrofe política – social y económica, y lo que había que salvarse sucumbió ante al culto a la corrupción. Para finalizar tan magistral conferencia dijo: “Pienso que la figura de Rómulo Betancourt, más que un mito, es la de un gran conductor humano, es la de un gran venezolano"… Felicitaciones!

 

José Lunar Lira

Filósofo

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