Un salvavida fue la única pista. Sin resultados búsqueda de naufragio de la lancha Thor

Este viernes, 10 de septiembre, se cumplió una semana de la desaparición de las personas perdidas a raíz del naufragio de la lancha Thor que iba con destino a Isla La Tortuga; las autoridades solo lograron hallar al noroeste de Los Roques un chaleco salvavidas, de color rojo.

Representantes de la Organización Nacional de Salvamento y Seguridad Marítima (Onsa) lograron entrevistar a Verónica Martínez, la sobreviviente del naufragio, quien narró cómo sucedió todo.

Según ella, navegaron por aproximadamente dos horas más de las que necesitaban para llegar a La Tortuga.

El vicecomodoro Luis Guillermo Inciarte, secretario general de Onsa, relató que en el cambio de decisión «el rumbo tomado fue el incorrecto, de menor ángulo, y no pudieron avistar su puerto de destino».

A causa del oleaje, se rompió la parte delantera de la embarcación y comenzó a llenarse de agua, por lo que las personas comenzaron a aferrarse a todos los objetos que pudieran, para no hundirse.

La madre de los niños los amamantó para evitar que ingirieran agua salada, los otros bebieron su propia orina.

En un momento de desesperación, el capitán de la embarcación Remis Camblor decidió ir nadando a buscar ayuda.

Esta situación no es un buen presagio; podría ser de alguno de los náufragos de la embarcación Thor, que por alguna razón perdió su chaleco salvavidas.

  1. Remis David Camblor, capitán del barco
  2. Mariely Beatriz Chacón Marroquín, esposa de Remis David Camblor
  3. María Camblor, hija de dos años de Remis y Mariely
  4. José Camblor, hijo de seis años de Remis y Mariely
  5. Vianney Dos Santos, amiga de la familia
  6. Alejandro Osorio Graterol, pareja de Vianney
  7. José Javier Marcano Narváez, amigo de la familia
  8. Verónica de Jesús Martínez, niñera de la familia Camblor-Chacón
  9. Juan Manuel Suárez Torres, amigo de la familia Camblor-Chacón

Al parecer, mientras iban hacia La Tortuga, el bote sufrió un desperfecto que ocasionó el naufragio. Ya que nunca llegaban a su destino ni se comunicaron con sus familiares, se encendieron las alarmas.

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