Cómo saber si tengo cistitis

La cistitis es una de las afecciones más comunes en la orina, sobre todo en mujeres, y sus síntomas son muy concretos y debes saberlos.

La cistitis es el término médico que se utiliza para hablar de inflamación de la vejiga. La mayoría de las veces está producida por una infección bacteriana, y más raramente por medicamentos o irritantes como los geles espermicidas o radioterapia.

La cistitis infecciosa no es un problema grave en sí mismo, pero puede ser peligrosa si se extiende al riñón y al resto del organismo vida, o si no se trata adecuadamente.

La cistitis suele diagnosticarse fácilmente porque produce síntomas muy molestos, entre los que se encuentran:

  • Necesidad constante y urgente de orinar.
  • Sensación de escozor al orinar.
  • Aumento de la frecuencia con que se orina, haciéndolo en pequeñas cantidades.
  • Molestias en la parte inferior del abdomen.
  • Cambios en el color de la orina, que se vuelve roja o turbia.

Si además de todo lo anterior tienes fiebre alta, escalofríos o mucho dolor en la región baja de la espalda, debes consultar con tu médico inmediatamente.

Generalmente, antes de indicar tratamiento se recoge una muestra de orina para hacer un cultivo e identificar la bacteria que la ha producido.  La mayoría de las veces, la cistitis está producida por una infección bacteriana y se resuelve con tratamiento antibiótico durante unos días.

Si tienes cistitis muy repetidas, el médico puede recomendarte antibiótico durante una temporada más larga o derivarte a un especialista en Urología para que investigue otras posibles causas de tu cistitis.

Mientras realizas el tratamiento es recomendable:

  • Beber líquidos abundantes para aumentar el volumen de orina y “lavar” la vejiga.
  • Evitar el café, el alcohol y el tabaco, ya que contienen sustancias irritantes para la vejiga.
  • Aplicar calor local en la zona abdominal inferior para disminuir la sensación de dolor.
  • Si eres propensa a las cistitis, procura orinar después de tener relaciones sexuales.
  • Realiza la higiene de forma adecuada, es decir, límpiate de adelante hacia atrás y usa jabones para la higiene íntima de pH fisiológico que respeten la flora bacteriana vulvar.
  • En verano debes tener especial cuidado. Cámbiate de bañador después de bañarte, ya que la humedad y el frío en la zona genital facilitan la aparición de las infecciones.
  • Bebe agua con frecuencia para aumentar el volumen de la orina y renovar periódicamente el contenido de la vejiga.
  • Orina con regularidad, cada cuatro horas como máximo, incluso aunque no tengas ganas. No es bueno retener la orina en la vejiga durante mucho tiempo.
  • Evita el uso de espermicidas y aerosoles de higiene femenina en la zona vaginal.

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