La Cabimas de los Caquetíos

En los primeros días de la colonización, Cabimas fue un pequeño grupos de asentamientos que se fueron acrecentando con las décadas; los árboles Copaiba y algunas misiones fueron creando los círculos urbanos que fueron uniéndose poco a poco.

Como una honda expansiva, los pequeños grupos mestizos fueron desplazando a los pueblos primitivos, y en un abrir y cerrar, se perdieron de la historia.

Estos asentamientos eran temporales, y la población semi nómada y ganadera. Para el momento de la llegada de los europeos, vivían en Cabimas las tribus de los Caquetíos, entre otras etnias.

Los caquetíos habitaban la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, el Estado Falcón, la parte occidental del Estado Lara y las Antillas Neerlandesas.

Vivían en chozas de madera y paja, navegaban en canoas, y conocían el mene (petróleo) y el kupaiwa (árbol de aceite o Cabimas) (Copaifera officinalis).

Los caquetíos eran una tribu de la cultura arawak, y llamaban Coquivacoa al Lago de Maracaibo. Se han encontrado petroglifos en la Parroquia Germán Ríos Linares, restos de asentamientos en la Parroquia Arístides Calvani y entierros indígenas en una zona conocida como La Misión.

En 1532, Pedro y Francisco Martí, soldados de Ambrosio Alfinger, fueron los primeros europeos en pisar Cabimas; partieron de Maracaibo realizando un reconocimiento de toda la costa oriental hasta Moporo, donde establecieron «sementeras» (cultivos).

En 1670 vienen a la Provincia de Maracaibo frailes Dominicos con el fin de convertir al catolicismo a los indígenas, esta misión de Santa Rosa de Lima con una capilla rústica todavía existía en 1682, pero para el comienzo del siglo XVIII fue abandonada por razones desconocidas, de ella quedó el nombre de La Rosa.

En 1707 llegaron frailes capuchinos de Valencia con Fray Andrés de los Arcos como comisario y fundaron una primera misión de San Antonio de Punta de Piedras al norte del río Olaya (hoy río Mene); esta misión también tuvo una existencia breve además de que para entonces ya estaba abandonada la misión de la Rosa.

Cabimas es el nombre dado por los frailes a los indígenas; los frailes ignorando el idioma o cultura de los aborígenes, les daban nombres de árboles locales a las tribus, como Cabimas, Onotos y Cocinas.

Cabe destacar que Cabimas es una palabra Caribe y los indígenas de la zona eran arawacos y llamaban al mismo árbol copaiba.

Como se acaba de mencionar, el nombre Cabimas es un exónimo, los indios no se llamaban así mismos Cabimas, se llamaban Caquetíos, por lo tanto fueron los monjes los que bautizaron a Cabimas.

Los indígenas de Cabimas desaparecieron, mestizándose o emigrando y su cultura desapareció. Las aldeas indígenas de la zona no evolucionaron para convertirse en Cabimas, la misión sirvió más bien para auyentarlos, las aldeas indígenas no formaron una única Cabimas, palabra además Caribe, idioma que no hablaban.

El 1º de marzo de 1758 llegaron a Maracaibo frailes capuchinos de la provincia de Navarra y Cantabria.

Eran 12 en total y el comisario Fray Andrés de los Arcos Capuchinos de valencia (España). Habían estado en esta Provincia, pero se trasladaron a Santa Fe, y los Navarros ocuparon su lugar.

Este grupo de frailes fundaron el 22 de diciembre de 1758 la misión de San Antonio de Punta de Piedras. Aunque no hubo guerra de conquista, las crónicas si narran casos de crueldad contra los aborígenes, azotados y encarcelados por vivir en concubinato luego de haber sido casados por la iglesia, tal era el crimen del que se les acusaba, a los que se refiere esta historia era a los indios traídos a la Misión de San Antonio de Punta de Piedras desde la costa occidental (Mara o Perijá), quienes por lo tanto no eran los indígenas pacíficos de la costa oriental, según la crónica del obispo de Venezuela Mariano Martí en su visita a Cabimas en 1774.

En 1771, el Obispo Mariano Martí Estadella, titular de la Diócesis de Caracas y Venezuela, da comienzo a su extensa visita pastoral por todas sus diócesis, que duró 12 años, 3 meses y 22 días.

Mariano Martí llegó a la Provincia de Maracaibo por los Puertos de Altagracia y el 27 de febrero de 1774 embarcó en un «columbo» de la compañía guipuzcoana para los valles de San Pedro y Santa María del Sur del lago.

Visitó los diferentes sitios de y pueblos navegando hacia el norte, Valles de Río Seco, Santa María, Moporo, Tocomoro, Misoa, Lagunillas, Tamare, Punta Benítez, Cabimas, La Misión, Ciruma, El Carrizal, Santa Rita.

Durmió el día 13 en Punta Benítez y el 14 como a las 8 de la mañana llegó al sitio de Cabimas. Es de destacar que el obispo llama Cabimas al sitio que visitó. Lo que enfatizamos es que aunque la misión no persistió en el tiempo, y aunque no fue la semilla de la que crecería Cabimas, la misión le dio el nombre a Cabimas.

Dice el Obispo en sus libros, Tomo 1, que los vecinos le enseñaron el sitio que habían escogido para una iglesia y que era el mismo que había visto el gobernador de Cabimas. Pasó a la misión de Punta de Piedras donde dice el Obispo existía una iglesia de 1774 bajo la invocación de San Antonio de Padua y que era una misión de Indios fundada en 1758; según él, vio en la primera hoja del libro que comprende todos los parroquiales, copió la nota del tenor siguiente: «Libro de partidas de bautismos, confirmados, matrimoniados, finados y estados de almas del pueblo de indios nombrado San Antonio de Punta de Piedras fundado en 1758, el cual consta de 365 foxas útiles.

Hizo un censo que hizo en cada pueblo que visitó, La Misión vivían 25 familias en 25 casas, de comunión 23, de sola confesión 10, sin bautizar 32, varones 50, hembras 68, fuera del poblado vivían 3 familias.

En el sitio de Cabimas vivían 19 familias en 20 casas, de comunión 100, de sola confesión 7, 24 niños.

En Punta Gorda 5 casas, 5 familias (ciudadanos de comunión 18, de sola confesión eran 2). Esta misión por lo que pudo ser su edificación debió ser de jurisdicción evangelizadora sobre una extensa superficie.

Fuentes Varias

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