Dr. José Gregorio Figueroa: El capital humano y las organizaciones tóxicas

Siempre se le ha conocido comos los  trabajadores,  mas adelante  como el recurso humano, luego le denominaban el activo mas importante  para  las organizaciones  y recientemente se le  llama  “Capital Humano”.

Llámese como se llame, el capital humano siempre se trata de “gente”, y como tal hay que tratarlas, respetarlas y hasta lidiarlas, porque sin  duda  tratar con gente no es tarea fácil, hay que aprender a conocerlas, descubrir sus aptitudes  y conocer sus actitudes, sus reacciones, sus desmotivaciones, preocupaciones,  alegrías, éxitos, fracasos y todo aquello que se relacione a comportamiento, porque allí está la clave, en conocerlos.

Al final  las organizaciones están conformadas  por  gente, que con todo  y la  evolución tecnológica,  con  toda  la innovación, con todas las herramientas  gerenciales, simplemente hay que conocer a la “gente”, de allí que hoy  día, entre otras cosas, se comienza a hablar de las organizaciones  “Toxicas”.

Las Organizaciones Tóxicas podría entenderse aquellas poco  efectivas, con ambiente cargado  de negatividad, conflictivas, donde sus empleados laboran en alta tensión, restándole vitalidad a sus  miembros, disminuyendo  la productividad.

En  este campo de la investigación  de las organizaciones, destacan  los estudios  de PETER  FROST, siendo uno de los pioneros en el  estudio  de las Organizaciones  Toxicas.

Ahora bien,  en el  caso  de las organizaciones  venezolanas, frecuentemente  es conocida  la poca importancia que se le da al capital humano, reconociendo algunos esfuerzos  que al respeto  se vienen produciendo, en algunos sectores de las organizaciones venezolanas.

Las organizaciones tóxicas, por lo general, son exitosas en momentos determinados, decaen, hasta desaparecer, es decir, no tienen garantizado el éxito (con  excepciones  naturalmente).

Esto  sin duda debe llevarnos  a la  reflexión, debiéramos  comenzar  por  programar  como aprender de los errores, mejorar  las relaciones interpersonales, motivar a la “gente”, mejorar el clima organizacional; ahora  esto no es automático, ni se puede decretar,  requiere de un proceso  de aplicación  en base al consenso, y participación de todos los que conforman  la organización a todos sus niveles.

En esa  transición no se pueden detener  los  movimientos  y las acciones  de la organización, el mayor compromiso de la organización es con  su “gente”, motivarlos, formarlos para el éxito, deteniendo todas las cargas de energías negativas que seguramente tienen, porque al fin y al cabo  son “gente” y no hay  nada mas difícil  que nosotros.

El camino es largo, difícil, especialmente por nuestro nivel de cultura organizacional  muy  orientado  hacia lo “Tóxico”,  las  respuestas  a todas  estas inquietudes  no aparecen a la  vuelta de la esquina,  hay esfuerzos, algún que otro resultado, pero aun estamos  ante la presencia de organizaciones tóxicas, y debemos procurar con urgencia  que  tanto el sector público como  privado  introduzcan  mejoras en cuanto al capital humano y su comportamiento.

Que no nos quedemos en programas, en proyectos, en escritos de largos documentos, ambiciosos y bien intencionados de excelente redacción, esto es saludable; pero mas lo sería si se llevasen a la práctica, que se ejecutaran  y se monitorearan para evaluar  sus resultados, en  el cual sin duda  la  educación juega un  importantísimo papel.

 

 

DR. JOSE GREGORIO FIGUEROA ZABALA

Profesor Universitario

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