Eldric Sella: de boxeador olímpico a refugiado sin país de retorno

El venezolano Eldric Sella se convirtió en el primer latino en ser parte del equipo de refugiados del mundo, superando muchos obstáculos y enfrentando cualquier barrera llegó a Tokio, pero de un momento a otro, su alegría es tristeza y preocupación.

Eldric Sella logró su pase luego de enviar una carta de solicitud ante el Comité Olímpico Internacional y logró avanzar tras las fases de clasificación desde Trinidad y Tobago donde fue refugiado. Viajó a Japón con toda la alegría de ser un peleador olímpico, pero por un momento toda esa alegría cambió: cayó derrotado y además no puede regresar a Trinidad y Tobago.

«Yo sigo representando a mi país, a los que se fueron y a los que están», dijo contundente el boxeador a BBC Mundo nada más debutar en Tokio este lunes como el primer latinoamericano de la historia del Equipo Olímpico de Refugiados.

Sella quería ser el rayo de esperanza para Venezuela en la arena tokiota, pero acabó dolorosamente noqueado en menos de dos minutos por un knock-out técnico del experimentado dominicano Euri Cedeno Martinez.

Pero aunque su paso por estos Juegos Olímpicos haya sido fugaz, no fue por ello menos meritorio.

Pero por qué no puede regresar: sencillo: antes de viajar ya tenía el pasaporte vencido, y pese a que Estados Unidos le permitió hacer tránsito por una visa, ahora el gobierno de Trinidad y Tobago no le permitirá la entrada por no tener un documento legal que esté vigente.

Eldric Sella tiene un problema que tenemos muchos venezolanos que vivimos fuera de Venezuela, tenemos el pasaporte vencido, sin posibilidad de obtener un nuevo documento. Por esa razón, las autoridades de Trinidad y Tobago no le permiten regresar a ese país.

En entrevista con el periodista Sergio Novelli, el padre de Eldric Sella, Edward Sella, explicó que Acnur “está buscando un país que reciba a Eldric, a mí y a su novia”

Se está buscando un país para ellos, un país de acogida, porque no pueden regresar al
nuestro. “Se está buscando un país” para un joven venezolano, la frase no puede ser más
dolorosa y alegórica.

Además de las complicaciones que atravesó para poder llegar a Tokio, el boxeador tenía clara
su situación y la de su familia, antes de subir al ring.

Aldea Global

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