Devotos conmemoraron los 102 años de la muerte de José Gregorio Hernández

 

El pueblo de Isnotú, ciudad natal del  médico de los pobres y ahora beato de la iglesia católica, José  Gregorio Hernández, conmemoró  su muerte con diversas actividades que se iniciaron el pasado 25 de junio y que se extendieron hasta hoy 29 de junio con el repique de campanas en los templos de la diócesis a las 7 de la mañana.

La actividad religiosa  se inició  con el rezo del Rosario en el santuario de Isnotú, donde a las 10:00 am se ofició una misa solemne en el patio central del Santuario a cargo del monseñor José de La Trinidad Valera Angulo, obispo de la Diócesis de Guanare.

El sexto Obispo de Guanare, oriundo de Trujillo y con una recordada labor presbiteral en su tierra natal, fue invitado por el Administrador Diocesano de Trujillo, Pbro. Rubén Delgado, en nombre del clero y de la feligresía, a los actos conmemorativos en honor al «médico de los pobres»

La Eucaristía a la que han sido invitados todos los obispos venezolanos y el clero diocesano en pleno, inició a las 10:00 a.m., y debido a la pandemia los devotos vivieron  los actos de manera especial en oración desde sus hogares.

A las 12:00 del mediodía, se rezó  la oración del Ángelus y, como es costumbre, se celebrará otra eucaristía a las 5:00 de la tarde para continuar con una procesión con la imagen del beato por las calles de su pueblo natal.

En el resto del país, los fieles devotos rindieron culto a José Gregorio con su acostumbrado rosario desde sus hogares, pidiendo por el fin de la pandemia y sanidad total para tantos enfermos que siguen luchando con esta terrible enfermedad del Covid-19

El santuario Nuestra Señora de La Candelaria, en Caracas abrió sus puertas desde la madrugada. Desde las 12:00 a.m. se ofician misas cada dos horas y a partir de las 9:00 a.m. el cronograma de las eucaristías será el habitual: 9:00 a.m., 11:00 a.m., 12:00 p.m., 1:00 p.m., 5:00 p.m. y 6:00 p.m. Esas dos últimas celebraciones fueron presididas por el Arzobispo Jorge Urosa y el Cardenal Baltazar Porras, respectivamente.

El día de su muerte

El domingo 29 de junio de 1919 cuando se cumplían 31 años de su graduación como Médico Cirujano, un lamentable accidente le quitó la vida. De eso hace 102 años.

Cerca de las dos de la tarde  llegó alguien a su casa  para avisarle que una anciana se encontraba gravemente enferma, El doctor tomó su sombrero y con paso apresurado se fue al encuentro con la dama que vivía entre las esquinas de Amadores y Cardones, luego de auscultar a la señora y viendo que era muy pobre decidió ir a comprarle el medicamento que le había recetado, para ello se acercó hasta la farmacia de los Amadores. Al salir con las medicinas para entregarlas a la anciana, el Dr. José Gregorio vio que había un tranvía estacionado justo al lado de la farmacia y apurado como estaba por el estado de la paciente cruzó la calle sin mirar a los lados.

Angelina Páez quien habitaba en el número 29 de Amadores a Guanábano fue testigo de excepción. Estaba asomada a la ventana de su casa al momento de ocurrir el accidente. En su relato contaría que al momento de ser impactado por el vehículo, José Gregorio exclamó: ¡Virgen Santísima! Y de inmediato cayó contra el poste.

Como causa de la muerte se señaló fractura en la base del cráneo. El velatorio que en un primer momento la familia decidió realizar en la casa número 57 de Tienda Honda a Puente Trinidad terminó llevándose a afecto en el paraninfo de la Universidad Central de Venezuela donde miles de caraqueños acudieron a rendir sus respetos al querido y admirado médico. Comenzaba un sentimiento nacional por el médico de los pobres.

Su fama como filántropo y su conocida vocación religiosa quedó para siempre en el sentir del pueblo que le rinde culto y veneración atribuyéndole numerosos milagros ya no sólo en Venezuela sino también en otros países de América Latina.

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