Un venezolano estará como Refugiados del Mundo en los Juegos Olímpicos

El boxeador venezolano, que se entrena en el New Wave Health Club, un gimnasio de la localidad de Couva-Trinidad y Tobago, podrá cumplir su sueño de niño de ser un atleta olímpico, al formar parte del Equipo Olímpico de Refugiados de Tokio 2020.

Sella fue uno de los 55 refugiados del Comité Olímpico Internacional (COI) que esperaban conseguir un puesto entre los elegidos para los Juegos Olímpicos de Tokio.

De los 29 atletas que conformarán el equipo de los refugiados, nueve de ellos son de origen sirio, cinco iraníes, cuatro de Sudán del Sur y tres de Afganistán. Los demás provienen de zonas en conflicto en Irak, Camerún, la República del Congo y Eritrea.

Muchos de ellos han sido acogidos como refugiados en naciones europeas, aunque los sursudaneses residen en Kenia y también hay otros que residen en Brasil, Israel o Canadá, entre otros lugares.

Cada uno de ellos fueron escogidos a través de un programa de becas del COI orientado a atletas refugiados, todo ello con el objetivo de formar deportivamente a miembros de este colectivo de personas que se han visto obligadas a huir de sus países de origen por crisis o conflictos.

Después de que el colapso económico devastó a Venezuela en 2014, pronto siguieron la agitación política y la violencia, y para el aspirante a boxeador profesional que alguna vez formó parte de la selección nacional, había poco en el camino de un futuro por encontrar.

Sella tomó la decisión imposible de dejar atrás a su familia y la crisis humanitaria que se desarrollaba en su tierra natal en busca de más estabilidad y mayores oportunidades en otros lugares.

Él y su novia huyeron a la cercana Trinidad y Tobago, donde se les concedió el estatus de refugiados. El padre de Sella, que por cierto ahora es su entrenador de box, se unió más tarde a ellos.

Agencias

 

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